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12 PREGUNTAS sobre FUTBOL

OJOS que no VEN, CORAZONES que SIENTEN

El DUEÑO de la MEDIANOCHE

PUBLICIDADES con sello ARGENTINO

Historias de sexo de gente famosa

Su DESTINO en el HOROSCOPO

   
 
   
12 PREGUNTAS sobre FUTBOL
   

1. En el torneo de 1951, Racing y Banfield igualaron la primera colocación con 44 puntos, lo que obligó a jugar dos partidos de desempate que tuvieron por escenario el viejo estadio de San Lorenzo de Almagro. Igualaron sin goles el primero. ¿Cómo finalizó el segundo, que consagró campeón a uno de los dos equipos?

2. Juan Carlos “Toto” Lorenzo dirigió al seleccionado argentino durante dos campeonatos mundiales. Uno fue el de 1962, disputado en Chile. ¿Cuál fue el segundo?

3. ¿En qué año, dirigido por César Luis Menotti, obtuvo Huracán el campeonato Metropolitano, único título logrado por el club de Parque de los Patricios en la máxima categoría profesional?

4. La Copa Libertadores de América se disputó por primera vez en 1960 y, por entonces, estaba exclusivamente reservada a los clubes que habían obtenido el campeonato en el año anterior en sus respectivos países. ¿Cuál fue el primer representante argentino en esta competencia?

5. En 1980, un equipo cordobés participó por primera vez en el torneo Metropolitano. ¿A cuál nos referimos?

6. La imagen nos muestra al River Plate campeón de 1957. De pie vemos a Alfredo Pérez, Mantegari, Amadeo Carrizo, Néstor Rossi, Raúl Hernández y Urriolabeitia. Hincados aparecen De Bourgoing, Prado, Menéndez, Labruna y Roberto Zárate. ¿Quién fue el goleador de este equipo, y a la sazón de ese certamen, con 22 tantos?

7. Antes de jugar en River Plate y de triunfar en el fútbol europeo, ¿en qué club de la Argentina militó Juan Pablo Sorín entre 1994 y 1995?

8. A comienzos de 1977, Racing Club abonó 80 millones de pesos (una cifra astronómica para la época) por un jugador proveniente de Atlético de Tucumán. ¿A quién nos referimos?

9. En 1986, defendiendo los colores de un equipo de Primera B, Héctor Horacio Scotta se convirtió en el goleador de la temporada con 14 tantos. ¿Cuál era el club porteño en el que jugó ese año, ya en el ocaso de su carrera?

10. Goyén, Leiva, Eduardo Pereira, Fossati y Bernardico fueron arqueros, uruguayos de nacimiento, y tuvieron algo más en común, pues en distintas temporadas jugaron en uno de los llamados “clubes grandes” del fútbol argentino. ¿En cuál?

11. ¿Cuál era el apodo de Santiago Santamaría, puntero izquierdo de Newell's Old Boys que también militó en el fútbol francés, en la selección nacional y en Talleres de Córdoba en el último tramo de su trayectoria?

12. En 1976, San Telmo participó por primera y única vez en el torneo de Primera A, pues descendió al finalizar el torneo Metropolitano. ¿Recuerda quién fue el director técnico de ese equipo que tiene su estadio en la Isla Maciel?
 
 
OJOS que no VEN, CORAZONES que SIENTEN
 
oo

Para ellos siempre son bienvenidas las colaboraciones, que pueden acreditarse con dinero como contribución o mediante esponsoreo y también con fuentes de trabajo para “Los Murciélagos”, que tienen la virtud de ser personas muy agradecidas. Para acercarse a ellos hay que dirigirse a la Federación Argentina de Deportes para Ciegos (Fepac) llamando al 4932-7527.

 

     

Algunos de ellos jamás pudieron ver los colores, mientras que otros perdieron la visión con el correr del tiempo. No poseen el sentido de la vista, pero son gente común, con una vocación que los distingue del resto. Con sueños, con ideales, con urgencias y prioridades. Todos tienen familias, mujeres, hijos, trabajos, amigos y, bajo ningún punto de vista, aceptan ser tomados como “ejemplos de vida”. Son los integrantes del Seleccionado Argentino de Fútbol de No Videntes y popularmente se los reconoce como “Los Murciélagos”. En el 2002 consiguieron el título mundial en Brasil y ratificaron ese logro en la competencia realizada en Buenos Aires el año pasado. Su actual entrenador es Gonzalo Vilariño, quien asumió el cargo en reemplazo de Enrique Nardone, quien consideró un “fracaso” la obtención de la medalla de plata en los Juegos Paraolímpicos de Atenas, en el 2004. Ese comentario fue considerado inoportuno por Federación Argentina de Deportes para Ciegos (Fepac), que desplazó entonces a Nardone y le ofreció a Vilariño continuar con su tarea como preparador físico acompañando al nuevo entrenador, Enrique Bertoni. Sin embargo, Gonzalo rechazó el ofrecimiento “por una cuestión ética”. Meses más tarde se precipitaron algunos problemas internos y los dirigentes lograron convencerlo para que asumiera como entrenador conservando su función como preparador físico. Vilariño, quien este año completará sus estudios de abogacía, dialogó con HECHOS & PERSONAJES desmenuzando la intimidad de los bicampeones.
“No les gusta que los tomen como ejemplo. Ellos prefieren ser considerados deportistas y se exasperan cuando alguien resalta su esfuerzo frente a tamaña minusvalía. Todo el mundo los toma como modelo, ponderando eso de ‘mirá los cieguitos las cosas que hacen', sin darse cuenta de la bronca que les causan esos comentarios”, se enfurece Vilariño aludiendo a “los chicos”, como cariñosamente define a sus dirigidos. Precisamente por este tema es que decidieron no asistir a la última entrega de los premios Olimpia, el galardón anual que otorga el Círculo de Periodistas Deportivos. “Nos quisieron dar una mención especial. ‘¿Por qué una mención especial? -se preguntaban-. Nosotros entrenamos todos los días, tenemos las mismas exigencias físicas que otros deportistas y, además, obtenemos resultados superlativos'. Fijate que en Córdoba se produjo una situación parecida e hicieron el mismo planteo. El Círculo de Periodistas Deportivos de esa provincia revisó el tema y los incluyó en una terna para que compitieran con otros profesionales para que estuvieran en igualdad de condiciones. Los votaron y ganaron”, explica a propósito de la comentada ausencia en la ceremonia realizada en diciembre pasado en el teatro Avenida.
La mirada de Gonzalo expresa indignación y de un recuerdo cercano muestra cómo conviven la dualidad y los extremos: “Ellos están cansados de ser los animalitos del zoológico. ‘Vamos a poner a los cieguitos acá, juegan, los vemos, los aplaudimos...' Teníamos, por ejemplo, una exhibición en Baradero, íbamos y la hacíamos sin cobrar nada. Después volvíamos a Buenos Aires a las once de la noche y los dejaban en el Cenard, en avenida del Libertador y Crisólogo Larralde. De ahí, y a esa hora, los chicos tenían que irse a González Catán, Las Heras, San Pedro... Entonces, en un momento eran los ídolos y horas más tarde la realidad es que estaban a la medianoche varados en Núñez esperando un colectivo”, se enoja. El tema, según parece, mejoró parcialmente porque la Federación impuso un monto para las exhibiciones. “Algunos lo entienden, pero otros no lo aceptan y desisten de contratarlos. Pero la gran mayoría comprende que ellos necesitan contar con recursos para vivir con dignidad”, concluye.

SOLO SE TRATA DE VIVIR
El torneo mundial realizado en Buenos Aires les generó un protagonismo tan inesperado como significativo. Buena parte de los espectadores que los vieron jugar “en vivo” y muchos otros que siguieron su campaña por televisión, descubrieron algunas facetas desconocidas. Como, por ejemplo, que despliegan su actividad durante todo el año, que entrenan, que se concentran, que deben atender sus empleos y que se sobreponen con hidalguía a las numerosas adversidades que soportan a diario. Durante la competencia estuvieron relajados porque pudieron dedicarse exclusivamente al fútbol. Jugaron un partido cada día y medio y contaron con el apoyo incondicional de sus familiares, siempre presentes para estimularlos.
Durante el certamen se concentraron el predio que la AFA tiene en Ezeiza. “Fue una decisión muy importante porque nos sentimos respaldados. ¿Sabés qué hacían en los ratos libres? Jugaban al pimpón, al metegol, al pool. ¡Increíble! Se las ingenian para hacer cualquier cosa. Para el pimpón establecían sus propias reglas, como que valiera parar la pelota con el cuerpo sin tocarla con la mano y si quedaba picando en la mesa le pegaban. Para jugar al pool ubicaban las buchacas y las bolas y tiraban. Porahí embocaban una cada veinte, pero se divertían y la pasaban bien”, evoca con una sonrisa.
Por otro lado, la actividad que lleva a cabo el cuerpo técnico con los arqueros, que son los únicos que ven, es observar videos de los partidos para evaluar a los rivales. “Ellos suelen sumarse. Vienen ‘a ver' el partido, en realidad a escucharlo, y dicen ‘ah... ahí es cuando pegué aquella patada'. Sólo con escuchar los relatos del video se re-acuerdan de todo el partido. ¿Sorprendente, no?”
Durante la charla abundan las anécdotas. Sencillas y divertidas, pero que sirven para graficar este universo tan especial que rodea a “Los Murciélagos”. Una sucedió hace varios años en Córdoba. “Había terminado la fecha, los chicos ya no tenían que jugar más y querían tomarse una cerveza. Preguntamos cómo llegar a un quiosco y nos dijeron que para acceder al más cercano teníamos que cruzar cinco esquinas y una avenida transitadísima. Se lo comentamos y nos fuimos. A las ocho de la noche nos los encontrábamos por ninguna parte. Resulta que sin bastón ni nadie que los acompañara se habían escapado y estaban lo más campantes tomando cerveza en ese quiosco como si no hubiera pasado nada. ¡Habían hecho todo el recorrido sin pedir ayuda! Cuando los encontramos se mataban de la risa”.
Otro recuerdo está vinculado con un asado en Pilar. “Uno de los chicos se trasladaba en el 57, pero tomó un ramal equivocado. Había viajado como una hora cuando le preguntó al chofer si estaba yendo bien para Pilar, pero resulta que estaban llegando a Luján. Pobre, era la hora del almuerzo y ni llamó porque sabía que lo iban a gastar durante un largo rato. Volvió a su casa calladito y al otro día se disculpó diciendo que le había surgido un inconveniente y por eso no fue. Confesó su error varias semanas después, cuando ya nadie se atrevería a cargarlo. Son así. Se hacen chistes entre ellos todo el tiempo, constantemente, y con cualquier cosa. El clima que se vive es de muy buena onda”.
Vilariño dice que el más gracioso es Diego Cerega, mientras que el “más cabrón” es Silvio Velo, capitán del equipo, quien fuera considerado el mejor jugador del mundo luego del mundial de Brasil en el 2002. “Una tarde íbamos en micro a jugar un partido. El chofer puso a todo volumen ‘Bombón asesino' y todos se pusieron a bailar, excepto Silvio, quien se quedó quieto en su asiento, con los brazos cruzados y ajeno al tumulto que se había generado. Es un tipo grande, tiene 35 años y ve la vida de otra manera. Está más calmado”, dice mientras pasa revista a todo el plantel y los describe con enorme afecto.
“Los Murciélagos”. Un grupo donde se entrelazan historias tiernas y conmovedoras, pero también complejas. Donde el amor y la pasión por el fútbol juegan un partido decisivo contra el infortunio. Y donde a pesar de los éxitos irrefutables se cierne el fantasma doloroso de la discriminación. Un grupo que, a pesar de todo, disfruta de los buenos momentos y se aferra a esa alegría infinita que trae consigo el deporte cuando se convierte en un desafío de vida. No pretenden ser tomados como “ejemplo”. Exigen, apenas, ser respetados.

Natalia Vivas
 
 
El DUEÑO de la MEDIANOCHE
 
oo “La venganza será terrible” es, indudablemente, uno de los ciclos emblemáticos de la radiofonía argentina. Nació hace veinte años, en 1987, como “Demasiado tarde para lágrimas”. En las temporadas iniciales, el recordado Adolfo Castelo oficiaba de partenaire, mientras que la locución corría por cuenta de Guillermo Stronatti. “Fue arduo convencerlo a Dolina de que hiciera uso de algunos de sus mejores recursos: sus conocimientos sobre música y, sobre todo, su idoneidad para transmitir en vivo”, contó precisamente Castelo en el libro “Días de radio”, refiriéndose a aquellos comienzos en un horario considerado marginal. El lanzamiento fue por la entonces estatal radio El Mundo, pero luego el ciclo transitó por Rivadavia, FM Tango, Del Plata y recaló en Continental, donde se mantuvo hasta diciembre de 2006.
     

Por desinteligencias con el grupo español Prisa, propietario de esa emisora, Dolina rescindió su contrato y desde el 4 de enero de este año el programa se emite por Radio 10, que pertenece al empresario Daniel Hadad. La distendida charla con el escritor, músico, compositor, cantante y humorista transcurrió en la sala Pablo Picasso del Complejo La Plaza, ámbito escogido para la actual temporada. En esta etapa, a Dolina lo acompañan Gabriel Rolón y Gillespie y, según las mediciones de audiencia, mantiene su ya natural liderazgo en la franja de la medianoche. Claro que el cambio de emisora suscitó algunas reacciones en la prensa, que se mostró implacable a la hora de señalar las enormes diferencias ideológicas entre el conductor y el propietario de Radio 10. Y potenció el fastidio del “Negro”, quien en varias oportunidades tuvo que explicar, a su manera, el porqué de esta mudanza. “Ahora se están cumpliendo las expectativas que tenía para este nuevo año y consisten en ofrecer algo mejor a la gente a partir de unas mejores condiciones de trabajo. Como usted ve, estamos en un lugar más adecuado del que teníamos el año pasado (auditorio del Bauen), con una dotación muy superior y, por suerte, además, con compañeros que están contentos de estar aquí, y que no tienen ninguna clase de problemas. Esto produce una energía que nos hace obtener mejores resultados”, explicó en el encuentro con HECHOS & PERSONAJES.
Una larga columna de admiradores nos acompaña en la entrevista. Están ansiosos por saludarlo, por pedirle autógrafos o arrancarle una dedicatoria para los libros, que complace con la misma frase: “Soy el peor de los fantasmas”. Su numeroso y diverso público, que colma las salas, abarca un target muy amplio, con edades que fluctúan entre los 13 y los 90 años. Se rehúsa con una sonrisa cuando le pedimos que defina su propuesta. “No podría definirlo porque no es mucho. Digamos que es un programa con público, fuera de su ámbito, y su mejor virtud es la intensidad del contacto entre la gente y los que estamos frente al micrófono”, resume.
Al preguntarle sobre su relación con las tres ramas artísticas por las que tiene predilección, nos cuenta que como melómano elige al célebre compositor polaco Chopin, a los tangueros Piazzolla y Gardel, que como lector se inclina hacia Jorge Luis Borges, mientras que como oyente opta por Antonio Carrizo, Héctor Larrea, Quique Pesoa y Fernando Peña.
Filósofo de cafetín y de corazón porteño, aunque haya nacido en Baigorria, provincia de Buenos Aires, y crecido en Caseros, Alejandro Dolina es creador de frases elocuentes, simultáneamente tan racionales como pasionales. Una de ellas, por ejemplo, ya se tornó legendaria: “Todo lo que hacemos los hombres es para levantarnos minas”. Pero hay más: “La palabra es el lenguaje del a inteligencia”. O “Mirá si hoy aparece alguien que te cambia la vida”. Y otra: “Quisiera ser inmortal, pero no saberlo”, que nos sirve como disparador para ingresar de lleno en su confesado temor a la muerte. “Supongamos que estamos viviendo, junto a un grupo de amigos, un momento de enorme felicidad. Estamos brindando, bailando, disfrutando de la vida, pero cada tanto una vocecita me dice ‘te vas a morir'. Eso no impide el goce, pero lo sitúa en un punto”, reflexiona. De pronto reaparece ese arraigado deseo de inmortalidad que admite a sabiendas de que se trata de un anhelo imposible. “Me gustaría ser inmortal porque no tengo ningún interés en irme, estoy muy bien aquí. Es tan linda la vida, tan hermosa, aun con los líos que se arman a cada momento. Pero la vida es un lugar tan deseable (susurra). ¿Cómo alguien que tiene fuertes deseos, curiosidades, obsesiones y a veces tremendas tristezas, pero que tiene un vínculo tan grande con lo que lo rodea, va a querer irse? Yo no me quiero ir. Me van a tener que sacar de la vida con la ayuda de la fuerza pública”, dice mientras se ríe con ganas, ordena sus cosas y se despide caminando sin destino por la avenida Corrientes.

Lucas Verduci
 
 
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Se instalaron para siempre en nuestro recuerdo. Ingeniosas, audaces para su tiempo, impactantes, simpáticas, contundentes, graciosas... Las hubo para todos los gustos. Detrás del producto venía el eslogan o el jingle pegadizo que nos obligaba a repetirlas una y otra vez. Y se transformaron en auténticos clásicos para varias generaciones de argentinos que seguramente compartirán con nosotros la alegría de este reencuentro. Los invitamos cordial y nostalgiosamente a recordarlas.

Empezamos evocando a aquellas simpáticas ardillitas que entonaban armoniosamente: “Dale, dale, dale, ginebra Llave”.

Para preservar su histórico liderazgo en el rubro, ginebra Bols patentó su eslogan: “Cada día una copita, estimula y sienta bien”. Años más tarde, con Hugo Orlando “El Loco” Gatti -por entonces arquero de Gimnasia y Esgrima La Plata- como protagonista haciendo un gol de arco a arco, lanzó la frase “Si quiere tener smowing... tome ginebra Bols”.

El olor a transpiración siempre fue un problema a resolver, aunque la consigna a veces era de dudoso buen gusto: “¡Arriba las manos! ¡No hay cuidado, usa desodorante Odorono!”

Más tarde irrumpieron los jabones que alardeaban de sus efectos desodorantes. Un ejemplo: “Siempre hay lugar para uno más si usted usa Rexina”. Con el tiempo, la marca trocó en Rexona.

Aunque es anterior a la década de 1950, jabón Lux registró una frase que nadie olvida: “Lo usan nueve de cada diez estrellas”. El eslogan, con feroz malicia, luego se lo aplicaron a Juan Duarte, hermano de Evita y secretario privado del presidente Perón, quien se hizo famoso por sus romances con actrices de aquellos tiempos como Fanny Navarro y Elina Colomer, entre muchas otras.

Icono en la materia fue el “Haceme shock”, del jabón Cadum con fragancia a limón. El producto desapareció del mercado, pero para Susana Giménez fue su pasaporte a la gloria. Sucedió en 1970.

Para perfumarse estaban las colonias: “¡Uhmmm...! ¡Es Citrus que pasa!”

Valet, de Gillette, era “la colonia que mata”.

Simpleza absoluta para un jabón de lavar la ropa: “Guereño es una pompa de jabón, turururú”.

Fue un comercial de avanzada para su tiempo, con una costosa producción de por medio. Todo quedaba destruido hasta que irrumpía en escena el elemento salvador: “Se arregla con Poxipol”.

Al despuntar la década de 1980, con el advenimiento de la democracia sobrevino el llamado “destape”, con una secuela de señoritas mostrando sus opulencias en las revistas, un lenguaje menos pacato en los medios y otras delicias por el estilo. La publicidad recogió el guante y le sacó el jugo a su manera. Por esa época se puso de moda una crema de uso íntimo masculino que apuntaba a mejorar las erecciones. “Cuando se apaga la luz, se enciende Gimonte”, decía el comercial. El producto, que tuvo su período de gracia, ya es leyenda.

Vaya con este recuerdo nuestro merecido homenaje a una prestigiosa pionera en el arte culinario: “Aceite Cocinero: el aceite que usa Doña Petrona C. de Gandulfo”.

Siempre alrededor de la cocina y una fórmula publicitaria contundente: “Aceite bueno y barato... Forest 4.4.4”.

Algo más sobre aceites: “No diga ola... ¡Diga Olavina!”

Otra opción para ensaladas y frituras: “Aceite Marolio... ¡Uhmmm... qué olio!”

A mediados de la década de 1960 hizo su aparición Zulma Faiad en un comercial que pasó a la historia y la catapultó a la fama, aunque casi nadie recuerde que era aceite La Malagueña. Allí danzaba entre tomates y escuchaba el comentario de uno de ellos: “¡A esta lechuguita no le falta nada!”

Completamos la serie con otro eslogan memorable: “¡No me callo, quiero aceite Gallo!”

Sonaba en todas las canchas de fútbol: “Si su piloto no es Aguamar, no es impermeable, le puedo asegurar”.

El cierre invisible Lynsa tenía su frase distintiva: “¡No falla jamás!”

Queda claro que los muchachos de antes usaban gomina: “¡Qué peinado varonil...! Y... se peina con Ricibril!”

La réplica: “El que se peina a la moda, luce un peinado Glostora”. El eslogan de esta marca era “Glostora, el fijador del éxito”.

Avanzamos por la misma zona: “Peines Pantera, peinan la vida entera”.

Una tradición en moda masculina: “Casa Muñoz, donde un peso vale dos”.

La respuesta de un competidor: “Sastrerías Braudo, la casa de los dos pantalones”.

Furibunda competencia en moda masculina con Los 49 Auténticos: “Su traje o su ambo, ¡mejor que de medida!”

Otra de Sastrería Vega: “Usted lo ve, lo prueba y se lo lleva”.

Una empresa líder que invertía mucho dinero en publicidad: “Modart, Modart, Modart está de moda y lo que está de moda está en Modart”.

Para las damas estaba Casa Lamotta: “Donde se viste Carlota”.

Las señoras y señoritas contaban con lencería Virtus: “Lo más perfecto al servicio de la dama”. Años más tarde incorporó esta frase: “Virtus, para mimarte mejor”.

Del equipo creativo de tabacos Nobleza en una época donde no había restricciones para potenciar el consumo de cigarrillos: “No fume ni rubios ni negros...! ¡Fume Colorado!”

La modelo Claudia Sánchez y su esposo, Nono Pugliese, recorrían el mundo manteniendo fidelidad con la misma marca de cigarrillos: “L&M marca su nivel”.

En un mercado muy competitivo también estaba “Jockey, la pura verdad”.

El recuerdo de un jarabe, tal vez para aplacar los nocivos efectos del tabaco: “Para la tos, ¡mejor Breacol!”

En la misma línea de productos: “Entre pecho y espalda... ¡pastillas Valda!”

Parece que abundaban los problemas del aparato respiratorio: “No hay por qué toser con las pastillas del doctor Andreu”.

Y una más con cierto matiz chauvinista: “Viva la patria, viva el ombú, viva la vida, con Vick Vaporub”.

Seguimos en ese terreno: “Untisal al pecho... y ¡remedio hecho!”

Otra con música y ritmo: “Los niños juegan y juegan... Van de paseo y van a la escuela... con los zoquetes y con las medias... Ciudadela”.

La réplica llegó de inmediato: “Los chicos piden a gritos medias Carlitos”.

Seguimos con las medias, aunque ideadas para la mujer: “Medias Cristal ni se ven, ni se corren”.

Conciso argumento para la yerba mate: “Nobleza Gaucha, criolla y aguantadora”.

 
 

Un clásico que perdura con el paso de los años también para el matecito de cada jornada: “Ojalá que sea La Hoja”.

También con entonación musical: “Si se mueve, si se mueve, es Ravana el más rico flan”.

Antepasado humilde de las gaseosas que hoy saturan el mercado: “Hagan cola con Refrescola, la bebida popular”.

Jingle memorable: “Mozo, ahí viene el mozo/¿Y en la bandeja qué es lo que trae?/Trae una cosa/muy deliciosa/trae Spur Cola Canada Dry.”

Otra opción: “Bidú Cola, la bebida argentina que refresca y deleita”.

Naranjada emblemática al promediar la década del ‘60, el eslogan era contundente: “Exprímase una Crush”.

Las píldoras Ross tenían efecto laxante y su eslogan decía: “Chiquititas, pero cumplidoras”.

Atractiva propuesta para una marca de hojas de afeitar: “Si quiere que ella lo quiera, aféitese con Legión Extranjera”. Otra variante: “Varón, dijo la partera... este chico se afeitará con Legión Extranjera”.

El complemento ideal para la anterior: “¡Qué churro está Braceche... se afeitó con Lanoleche”.

Antes del auge de los supermercados, un lugar donde se podían conseguir buna parte de los productos anunciados: “Si busca economía... vaya a Casa Tía”.

Pero si pretendía adquirir discos o instrumentos musicales estaba “Casa América, el hogar de la música”.

Cuando lanzó su línea de caloventores, la empresa Aurora patentó una frase que alcanzó tremenda popularidad, que prescindía deliberamente de las “s”: “En tre minuto calentamo el ambiente”.

Un gran logro fue la contratación de Narciso Ibáñez Menta para la promoción de los extractores de aire Spar. El gran actor de “El hombre que volvió de la muerte”, entre otros sucesos, instaló su mensaje a través del comercial: “Adiós fantasmas”.

La síntesis perfecta para promocionar un analgésico: “Mejor, mejora, mejoral”. Más tarde llegó el “Macanudo, macanudo, macanudo es Mejoral”.

No había estadio de fútbol que se mostrara indiferente estribillo: “Venga del aire o del sol, del vino o de la cerveza, cualquier dolor de cabeza, se cura con un Geniol”.

¿Qué madre de aquellos tiempos podrá olvidarla?: “¡Qué tranquilidad, señora mamá, para los chiquitos... usted tiene Aspirinetas!”

Otra opción para estar siempre atentas al cuidado de las criaturas: “¿Será nena? ¿Será varón? Será cuidado con Lysoform”.

Otra propuesta del mismo tono: “Colitas frescas con Feculax”.

Unos dulces muñequitos acompañaban su baño y cantaban: “A mí me encanta, usar Abanta”.

Cuandro crecían y comenzaban a jugar al fútbol: “Para pibes cancheritos, pelotas y botines Fulvencito”. Para los adultos estaban los botines Fulvence y allá por la década de 1970 contrataron a Rubén “Ratón” Ayala, eficaz delantero de San Lorenzo que había sido tranferido al fútbol español para promocionar los botines con un latiguillo que permanece en nuestra memoria colectiva: “En Europa no se consiguen...”

Esta incluye cierta picardía: “Pelotas chicas, pelotas grandes, qué pelotas las de Fernández”.

Había una empresa ambiciosa en el rubro y le ponía música: “Proveeduría Deportiva tiene de todo, para el deporte... Proveeduría Deportiva”.

Cuando declinaba la visión: “Si la vista le está fallando... anteojos de Lutz Ferrando”.

Antesala del histórico ciclo de preguntas y respuestas que consagró a Cacho Fontana y su “¡Con seguridad!” cuando un participante daba la respuesta correcta: “Qué lindos que son tus dientes, le dijo la luna al sol y el sol contestó sonriente me los limpio con Odol”.

Marca rival al ataque: “Sonrisa brillante... Sonría con Kolynos”.

Desde una esquina porteña emblemática, frente al Obelisco, una empresa líder imponía su estilo: “Alhajas, relojes, brillantes... precio y calidad en El Trust Joyero Relojero”.

Allí seguramente encontrarían lo que buscaban: “¿Regalo reloj? Reloj Tissot”.

O estos otros relojes: “Mondia... mondialmente famoso”.

Esta tiene que ver con el mercado automotor: “¡Qué frenada! ¿Qué pasó? ¡Nada... usa frenos Ferrero”.
 
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oo 30. ¿BELGRANO ERA HOMOSEXUAL?
Las biografías convencionales de los próceres suelen soslayar sus vidas privadas como si se tratara de un terreno vedado para miradas indiscretas. Manuel Belgrano no ha sido la excepción a la regla, pero con un agravante: ese profundo hermetismo que engloba a otros patriotas sólo fue quebrado para difundir la versión de que “las mujeres no le interesaban”, además de enrarecer su imagen pública con relatos sobre supuestos vínculos homosexuales. Y si bien es cierto que era un hombre de maneras refinadas, de vestuario impecable y con una llamativa afición por el uso de perfumes, una costumbre inexistente en esa época y que él adoptó en 1815 al regresar de una misión diplomática por Europa, la versión que atañe a su intimidad jamás fue documentada ni investigada seriamente. En cambio, como resultado de la prolija tarea encarada por algunos historiadores (Fermín Chávez es uno de ellos) se ha revelado la existencia de dos hijos naturales: Mónica Manuela, llamada “la infanta tucumana”, y Pedro Pablo.
Con respecto a la mujer, que usaba el apellido Belgrano, todas las referencias coinciden en que fue el resultado de un amor furtivo durante su segunda estada en Tucumán, a mediados de 1818. Nació el 4 de mayo de 1819 y falleció el 5 de febrero de 1866, dos años y medio después que su hermano Pedro.
Para desentrañar el enigma de su descendiente femenina hay que remontarse a 1812, cuando el creador de la nuestra bandera llegó por primera vez a la ciudad que sería cuna de la independencia. Allí se vinculó con una ilustre familia de apellido Helguero 
 

Es cuando conoce a una jovencita de 15 años llamada María de los Dolores, hija de Victoriano Helguero y Manuela Josefa Liendo, quienes vivían en la esquina de las actuales calles San Martín y Maipú, en la capital tucumana. De acuerdo con el testimonio del fray dominico Jacinto Carrasco, el General se había propuesto desposar a Dolores, pero la guerra contra el invasor lo empujó a Salta sin que hubiera concretado su anhelo, aunque la muchacha quedó encinta y más tarde dio a luz a Mónica Manuela. El mismo padre Carrasco opina que los Helguero, ante el hecho consumado, hicieron casar a su hija con un joven de la zona que pronto la abandonó. Ella, avergonzada, partió con la pequeña en sus brazos rumbo a Catamarca, huyendo de la sociedad tucumana que murmuraba por lo ocurrido.
La niña fue traída a Buenos Aires en 1825, cinco años después de la muerte de su progenitor. Fue criada por doña Juana, hermana del ilustre patriota. Tuvo una esmerada educación que fue tutelada por su tío, el canónigo Domingo Estanislao Belgrano. Todos recuerdan que era muy parecida su padre. “El señor Rivadavia me colocaba siempre debajo de ese retrato (el de Belgrano) para admirar la semejanza que tenía con mi papá”, dejó escrito en una carta. Al transitar por los 15 años fue cortejada por su coprovinciano Juan Bautista Alberdi, pero ella lo rechazó y optó por darle el sí a Manuel Vega y Belgrano, un pariente lejano, empresario radicado en la ciudad bonaerense de Azul. Con él tuvo tres hijos: Carlos, Flora y Manuel.
Belgrano jamás olvidó a “la infanta tucumana”, a quien consideró el gran amor de su vida. Al morir, en junio de 1820, le dejó en herencia una cuadra de terreno, con habitaciones, en Tucumán, además de disposiciones que aseguraron su protección en el futuro. La educación por ella recibida confirma que se cumplió rigurosamente la voluntad testamentaria.
En cuanto al origen de Pedro, todo parece indicar que fue el fruto del encuentro del patriota con “una porteña de encumbrada estirpe”, de mucho carácter y una formación fuera de lo común para la época. Tenía cerca de 27 años y residía a dos cuadras de la Plaza de la Victoria. estaba emparentada con las principales familias de Catedral al Sur, el barrio de los Ortiz de Rosas, los Mansilla, los Arguibel y los Ezcurra. Aunque el historiador y escritor Mario “Pacho” O'Donnell dice sin eufemismos en su libro “El grito sagrado” que se trataba de María Josefa Ezcurra, hermana mayor de Encarnación, quien en marzo de 1813 se conviertiría en la esposa de Juan Manuel de Rosas.
Los encuentros a escondidas comenzaron en diciembre de 1811. El idilio estaba condenado a la más absoluta clandestinidad porque ella estaba casada desde 1803 con un primo llamado Juan Esteban de Ezcurra, quien en las vísperas de la Revolución de Mayo decidió marchar hacia España discrepando con el movimiento que habría de desplazar al virrey Cisneros. Pepita, como la llamaban sus amigos, prometió mantener los votos religiosos del matrimonio y serle fiel a la distancia. Una utopía. Las citas entre los enamorados tenían como cómplice a un criado -o criada- de confianza, que era utilizado como encargado para transportar una breve esquela con un escueto mensaje proponiento un sitio de reunión. El criado esperaba la respuesta y volvía con la novedad. Y aunque existía una suerte de “Villa Cariño” en un pasaje al que todos llamaban Del Pecado (actual esquina de Nueve de Julio y, ¡vaya coincidencia!, Belgrano),no era lugar para que dieran rienda suelta a sus juegos íntimos una dama de buena familia aún casada y uno de los artífices de la reciente gesta revolucionaria. Así que debían aguzar el ingenio y buscar casas desocupadas, confiar en la discreción de algún amigo o bien trasladarse a sus propios hogares. En este caso debían recurrir, una vez más, a la custodia de los criados, quienes tenían la tarea de atentos a la eventual intromisión de inesperados visitantes. Así las cosas, Manuel y Pepita se hicieron hábiles en el arte de los disfraces y, después del amor, volvía al centro de la escena el emisario, ahora oficiando de “campana”, verificando que el terreno estuviera despejado para que los amantes pudieran continuar con su rutina. Todo marchaba viento en popa hasta que al abogado devenido en militar le asignaron un viaje a Rosario con la misión de instalar baterías que ahuyentaran las naves realistas que remontaban el río Paraná, episodio que luego tendría un valor histórico descomunal, pues en ese sitio flameó por primera vez la bandera de su inspiración. Esto ocurrió en enero de 1812. Mientras la mujer se quedaba sola en Buenos Aires, el general iniciaba un periplo que lo llevaría más tarde a Jujuy para hacerse cargo del Ejército del Norte y, éxodo mediante por el pertinaz hostigamiento de los invasores, marchó después hacia Tucumán, donde se libró una triunfal batalla el 24 de setiembre de 1812. Convertido en héroe, exultante, es cuando propicia un apasionado encuentro con María Josefa en la ciudad de la victoria. Al llegar noviembre, Pepa ya no podía ocultar los síntomas de su embarazo. La despedida se precipita en enero de 1813, cuando el ejército parte hacia Salta. El mismo Belgrano impone la prohibición de que las mujeres acompañen a los soldados. Ella le dice que no puede quedarse en Tucumán y mucho menos volver encinta a su ciudad de origen, donde sería motivo de insidiosos comentarios. Optó por recalar en la casa de una amiga en Santa Fe. En ese lugar nació Pedro Pablo el 29 de julio de 1813. Fue bautizado el 26 de agosto en la principal iglesia santafesina. Según las actas, el bebé era huérfano y de padres desconocidos. La madre nunca le revelaría el nombre de su famoso progenitor y para cubrir el estigma social lo hacía llamarla “tía”. Tiempo más tarde lo llevó a Buenos Aires para que lo adoptaran como hijo el matrimonio compuesto por Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra. El verdadero papá volvería en tres ocasiones a Buenos Aires (la última en 1820, poco antes de su dolorosa muerte, el 20 de junio cuando, entre otras cosas, se habían acentuado los síntomas de la sífilis que había contraído siendo muy joven), pero no hay constancias de que se haya reencontrado con Pepa ni que tampoco haya intentado conocer a su heredero. Pedro Pablo acompañó a su padre adoptivo en la Campaña al Desierto y luego, ya con Rosas instalado en el gobierno, le concedieron el grado de coronel, además de nombrarlo su secretario privado. Fue precisamente el Restaurador de las Leyes el encargado de revelarle el nombre de su heroico padre. “Nunca juzgue mal a su madre porque es una señora de grandes virtudes. Entre éstas se cuenta su capacidad para tomar riesgos y de obedecer el dictado de sus sentimientos”, le dijo tiernamente a Pedrito en aquel encuentro confesional. Hacia 1837 fue designado Juez de Paz y Comandante del Fuerte Azul, localidad en la que se radicaría. Al promediar la década de 1840 añadiría a su firma el apellido Belgrano. Tendría una vida azarosa y siempre permaneció ligado al ejército, conservando el grado de coronel. El 29 de octubre de 1851 contrajo enlace con Juana Rodríguez, con quien tuvo diez hijos. Sus últimos años los pasó en una vivienda de la avenida Belgrano (vaya paradoja) en la Capital Federal, a pocos metros del solar donde se guardan los restos de su padre. Murió el 26 de setiembre de 1863; su presunta madre había fallecido siete años antes en la casona de Alsina 463, también en Buenos Aires.

Su DESTINO en el HOROSCOPO
 

Aries: Toda la iluminación de nuestro astro mayor, el sol, está dándoles optimismo y energía. Con mucha fortuna van a ir venciendo los escollos que se interpongan en su camino. En el amor tenderán a actuar con comprensión y discernimiento, lo que les ayudará a ver la parte más positiva de su pareja. En cuanto al trabajo están muy activos y con posibilidades de aumentar sus ingresos.

Tauro: Renace la sensualidad, la seducción y todo lo artístico que hay en ustedes. Deben encontrar el equilibrio entre lo intelectual y lo espiritual. Presten más atención a lo relacionado con el hogar y la economía y procuren controlar esos impulsos de darse los gustos y gastar en exceso. En el amor sobreviene un excelente momento para afianzar una relación que había quedado un tanto rezagada.

Géminis: Este mes sus energías se centrarán en lo laboral y profesional. Es propicio que continúen con los proyectos de aumentar sus responsabilidades y compromisos sociales. Vienen momentos de mucha renovación que será la recompensa por tanto esfuerzo y sacrificio. Traten de comprender sus limitaciones y no se ofendan cuando les soliciten más colaboración en el empleo.

Cáncer: Van a estar muy variables pero también pasionales. Es tiempo de poner en la balanza todas sus emociones y de jugarse en la vida por aquellas personas o situaciones que les importan. Las cosas que no están entendiendo déjenlas fluir y no se aferren a ellas. Con respecto a lo laboral se avecinan momentos de satisfacción acompañados por notables logros.

Leo: Atraviesan por situaciones bastante exigentes y algo confusas. La idea es no quedarse paralizados y moverse proponiéndose respuestas con la mente positiva. Déjense llevar por sus emociones y disfruten más de las experiencias que los gratifican. La indecisión no conduce a nada y solamente desgasta sus energías. Actúen con sensatez, pero también con seguridad.

Virgo: Analicen sus proyectos personales con más profundidad. Los que tienen en este momento son muy buenos, pero les está faltando el optimismo y el entusiasmo necesarios para encauzarlos. En cuanto al amor este es el momento para que pongan más inspiración en sus vidas y que traten de formalizar. Jugarse es un desafío, pero también puede generarles una enorme satisfacción.

Libra: Irradian mucha sabiduría y eso alienta y estimula a su entorno. Los cambios que se vienen dando comienzan a consolidarse y serán para bien. Es necesario vencer las estructuras. La mente les pedirá más atención y concentración porque aparecen un poco dispersos y con objetivos confusos. Tendrán vivencias buenas y de las otras en una justa proporción.

Escorpio: La mayor satisfacción consiste saber que son ustedes los que están eligiendo su destino y son los responsables de sus actos. Con respecto a la pareja, se los verá muy inspirados e ilusionados. Comiencen una terapia o pidan un asesoramiento psicológico porque es probable que tengan algunas vacilaciones en cuanto a sus fines personales.

Sagitario: La justicia será su estandarte durante esta etapa. Para aquellos que se sienten solos, renace la esperanza de encontrar a la persona de sus sueños. En lo laboral no pierdan la fe, porque se acercan beneficios alentadores. Procuren ser más flexibles con amigos y parientes. Deben estar alertas por algunos síntomas que ponen en riesgo su salud.

Capricornio: Etapa de crecimiento sostenido y evolución. Todas las energías se orientan hacia su parte personal. Dejen atrás todo lo que ya no sirve y traten de no guardar registros internos de aquellas situaciones que los dañaron. En cuanto a su trabajo es tiempo de armarse de paciencia y guardar con recelo sus proyectos hasta que se cumplan. Paz y armonía en familia.

Acuario: Aluvión de cambios, algunos positivos y otros un tanto controvertidos. Utilicen la inteligencia especialmente en todo lo que se refiera a la comunicación y las relaciones humanas. Excelentes perspectivas en el campo laboral. En lo que respecta a su salud, es mejor que sigan controlando sus emociones como lo vienen haciendo hasta ahora.

Piscis: Período de mucha reflexión y autoexigencia. La permanencia positiva de algunos planetas los nutre con muchos deseos de sobresalir y vencer todos los obstáculos. En el amor se percibe una magia contagiante que los vuelve a cautivar y es posible que quieran reanudar alguna relación del pasado. Ordenen sus sentimientos ponderando a quienes los ayudaron en los momentos difíciles

Guadalupe Vallejos
Prof. en Psicología, Filosofía y
Ciencias de la Educación
Astróloga y Tarotista
Consultas: 4864-5651
 
 
     
 
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