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Los CHICOS tienen MIEDO

Historias de sexo de gente famosa

“El PERIODISMO INDEPENDIENTE no EXISTE”

TRES DECADAS con el ESPECTACULO

El GORDO de los COSTADOS FLACOS

Su DESTINO en el HOROSCOPO

 
   
Los CHICOS tienen MIEDO
   
Una arropa a este niño, lo abraza, pone los labios sobre su frente para ver si tiene fiebre, llama al médico... Le duele la barriga, tiene tos... Se te anudan las tripas porque a este niño amado le duele la cabeza. Ha faltado a la escuela. Le silba un poco el pecho.
Uno abraza a este niño y ruega a Dios que todos sus dolores se pasen a tu cuerpo.
Por el cielo de afuera pasa una nube blanca que parece una oveja.
Por el cielo de adentro ángeles invisibles se hamacan en el aire con olor a manzanas y amasan, como si fuera plastilina, las notas de la música que baila por la casa.

Allá no hay cielo.
Allá. Donde los chicos esperan el rayo de metal que los parta en pedazos.
Allá. Donde les enseñan a usar una escafandra que los disfraza de monstruos. Y a aplicarse inyecciones entre ellos... Y ya no lloran de hambre, ni de frío, ni de dolor... sino de miedo.
Los niños tienen miedo.
Los han amenazado... señores con trajes impecables y corbatas bonitas. Señores que no parecen seres de otros planetas. Tienen dos ojos inexpresivos. Tienen la boca que pronuncia con desdén las palabras. Tienen apuro por comenzar la guerra porque estas armas de hoy están ocupando el lugar que ya está destinado para las armas nuevas, que fabrican con prisa.
Estos señores no tienen emociones. Para hacerlos, han clonado a las piedras.
Cuando miran a un niño, no lo ven. Ven un bulto de andrajos, unas moscas molestas, unas llagas que nunca cicatrizan, y oyen ese quejido monocorde que se parece al llanto, a un llanto sordo, áspero, inaguantable... Deberán encontrar a un flautista que los guíe hacie el borde del precipicio y termine con ellos como lo hizo con aquellas ratas...
Los niños tienen miedo. Se toman de las manos. Se apretujan. No quieren inyecciones ni escafandras. Máscaras parecidas al diablo. Huesitos que la piel apenas tapa. Y miedo, mucho miedo. No miedo de las fieras de afilados colmillos, ni del diluvio, ni del terremoto...
Los niños tienen miedo de la camisa bien planchada, de los gemelos de oro, de la sonrisa de dientes perfectos con la que estos señores leen los titulares de los diarios y los discursos en los que la palabra libertad está marcada con resaltador amarillo... Y también tienen miedo de salir en las fotos que darán la vuelta al mundo mostrando su desesperación o sus tripas desparramadas por el suelo... porque han oído, alguna vez, y no lo han olvidado... que las fotos te roban el alma.

 

 
 
Historias de sexo de gente famosa (capitulo 9)
 

25. VIOLENCIA Y DESEOS INSATISFECHOS

El gran espaldarazo se lo había dado Leonardo Favio cuando, en 1964, lo convocó para ser el protagonista de “El romance del Aniceto y la Francisca”, que rodó junto a Elsa Daniel. Pese a que tuvo que vencer algunos problemas de dicción, Federico Luppi se impuso por su sobriedad, su estilo varonil y por una acentuada atracción para seducir a las mujeres. Casi todas las que pasaron por su vida tuvieron un sello distintivo: poco agraciadas, pero muy sumisas. Rosa, con la única que contrajo matrimonio, era asistenta dental y fue la madre de sus hijos Marcela (alguna vez unida al actor Ulises Dumont, de quien se divorció) y Gustavo. Después tuvo una relación turbulenta con la actriz Elsa Berenguer, quien con el tiempo diría sentirse muy feliz por haber liquidado ese vínculo. En agosto de 1967, el destino lo cruzó con una modelo de aspecto felino, quien decía haber tenido un affaire con Alí Khan, ex marido de Rita Hayworth. El encuentro se produjo en el ya desaparecido teatro Embassy de la calle Suipacha, donde la Asociación Argentina de Actores había organizado una fiesta. Anita Larronde -así se llamaba la muchacha- quedó prendada de Luppi y comenzaron un idilio que se prolongó durante varios años. Ella, además de trabar una buena sintonía con la mamá de Federico, se jactaba de haberlo ayudado a vencer la fobia del actor por los aviones con un vuelo inaugural a Montevideo. Su participación en “Cuatro hombres para Eva”, el popular ciclo escrito por Nené Cascallar, en reemplazo de Eduardo Rudy y las apariciones en “Cosa juzgada” como integrante del llamado “clan Stivel”, por la pantalla de Canal 11, le dieron un apreciado empujón en el reconocimiento popular. Hacia 1975 se había hecho trizas la relación con Anita Larronde y había insistido en el rubro modelos con Ilona Lorant, pero su nueva conquista falleció al poco tiempo. En medio del duelo fue convocado para protagonizar “El gran deschave”, donde compartiría escenario con Haydeé Padilla. Se trataba de una obra dramática escrita por el segundo marido de quien fuera creadora de “La Chona”, Sergio De Cecco, junto a Armando Chulak. La presencia de Luppi profundizó algunas fisuras preexistentes en el matrimonio Padilla-De Cecco, quienes habían adoptado una niña llamada María Laura ante la imposibilidad de generar su propia descendencia. Al despuntar 1976 la pasión tomó estado público y De Cecco quedó sumido en una tremenda depresión, pues prácticamente se enteró de lo que estaba pasando a través de las revistas. El 24 de marzo sobrevino el derrocamiento del gobierno que encabezaba María Estela Martínez de Perón. Tanto Luppi como su nueva compañera fueron prohibidos por el gobierno militar que asaltó el poder y debieron refugiarse en España, donde instalaron “El gran deschave”, la misma obra que hacían en Buenos Aires. Regresaron a la Argentina en 1978. De Cecco, quien nunca pudo superar el amargo sabor de la traición, se quedó a cargo de la pequeña María Laura, y sobrevivió diez años con una pena inconmesurable. En 1986 decidió poner fin a ese suplicio pegándose un tiro.
Las riñas entre Luppi-Padilla se hicieron una constante para los chimenteros del espectáculo. Periódicamente trascendía alguna evidencia al respecto, aunque es natural que la peor parte cayera sobre la actriz, devenida en víctima de los maltratos. Vivieron en San Telmo (Carlos Calvo y Defensa) y en la zona cercana al túnel de la avenida del Libertador, en esa comarca indefinida entre Belgrano y Las Cañitas. Amante del aire libre y de la vida bucólica, Luppi optó por alquilar una quinta en Béccar, hacia donde marchaban los fines de semana. Haydeé, a quien el trabajo comenzaba a escasearle, no dudaba en manifestar su abulia por aquellas experiencias suburbanas, a la que matizaba dialogando con los pocos vecinos del lugar, a quienes entretenía con sus recuerdos de “La Chona”, el personaje que eternamente estará adosado a su historia profesional. Las discusiones y las agresiones pasaron a ser la comidilla obligada de quienes tenían acceso a la intimidad de la pareja. Una madrugada, ella se despertó alterada por los truenos y pidió ser trasladada a la Capital Federal. El actor tuvo que manejar en medio de una feroz tormenta, ostensiblemente molesto por el grave peligro generado por la situación. Algunos infidentes comentaban, además, que “Luppi sentía especial inclinación por algunas prácticas íntimas que ella rechazaba por considerarlas poco pudorosas”, y revelaban precisamente que al no aceptar los códigos sexuales que pretendía imponerle, los conflictos se agudizaban y entonces explotaban las grescas.
En 1982, dirigidos por Adolfo Aristarain, compartieron la muy exitosa “Tiempo de revancha”, donde la ficción los reunió como marido y mujer. Ya por ese época era evidente que Haydée sentía celos por las actrices que acompañaban a su pareja tanto en el cine como en el teatro o la tevé. Y hasta por los amigos con los que compartía alguna salida. Los celos y la violencia minaron su salud, al extremo de que tuvo que ser internada en un instituto neuropsiquiátrico. Más tarde marchó hacia Río de Janeiro, donde fijó residencia uno de sus hermanos. Desde las playas cariocas solía enviar mensajes a los medios en los que confesaba haberse enamorado de un deportista brasileño y adjuntaba fotos que, obviamente, estaban dirigidas a Luppi, quien empezó a vivir una verdadera pesadilla por los cruces verbales con su ex y las presiones de la prensa, ansiosa por relamerse con nuevos capítulos de esta novela donde el amor y el odio se entrelazaban perversamente.
Ya mediados de los ‘80, con la democracia reinstalada en la Argentina, los ditirambos sentimentales se habían atenuado, aunque habían quedado algunas secuelas. La actriz se hizo un lifting que cambió sustancialmente sus facciones. Y soportó con estoicimismo el suicidio de su hermana Beta, que acentuó el drama que rodeaba sus días. Su carrera, mientras tanto, atravesaba una profunda recesión, mientras que Luppi pasaba a ser uno de los actores más codiciados en esa etapa floreciente del cine argentino después de los oscuros tiempos de la dictadura. Por entonces se lo relacionó con Betiana Blum, con la actriz y cantante María José Demare y con Emilia Mazer, por entonces una joven actriz que había interpretado a su hija en la película “Sostenido en la menor” y lo había acompañado en la obra teatral “Mal de padre”. Hubo tibias desmentidas de ambas parte. Tiempo después se lo vio con Marita Ballesteros y con Cecilia Milone, ambas con varios almanaques de diferencia con respecto a quien la prensa especializada bautizó graciosamente “El abuelito sexy”.
Haydée Padilla evitó opinar sobre estos eventuales romances. Lentamente comenzó a despegarse de los medios, aunque periódicamente reclamaba por alguna fuente de trabajo que morigerara su afligente situación económica. Ya ungido presidente, Menem no vaciló en asistirla cuando sus padecimientos se hacían cada vez más acuciantes. Poco y nada se supo sobre su derrotero sentimental. En cambio Luppi, en alguna entrevista, definió con claridad lo que le pasaba: “Me gustaría formar pareja... ¡pero tengo miedo!”
Naturalmente se refería a la triste experiencia que había afrontado en los últimos años y de la que nunca pudo olvidarse.

 
 
“El PERIODISMO INDEPENDIENTE no EXISTE”
 

Periodista, escritor, alguna vez docente, a quien vemos leyendo nuestra revista, tiene 48 años y entre otras distinciones, fue elegido por la Fundación Konex
como una de las cien figuras de la década
en comunicación y periodismo.


Así como hay políticos venales y corruptos existen los periodistas corruptos, comprados oportunamente por el gobierno de turno, por supuesto”, afirma Marcelo Zlotogwiazda en la charla distendida con HECHOS & PERSONAJES que transcrurrió en radio Mitre, emisora en la que trabaja durante buena parte del día. Después de esta definición, hizo una pausa para ampliar el concepto con la experiencia de cautela que sólo se obtienen con varios años de trabajo en los medios: “Aunque no tengo idea de quiénes son, supongo que alguno se venderá por un par de auspicios más.
Por otro lado, si trabajás en un medio que por algún motivo, generalmente de pauta publicitaria o de intereses estratégicos, no quiere publicar determinada información, la noticia no será difundida. Es así y no hay vuelta que darle. Esto que digo puede no gustar, pero resulta un mecanismo imprescindible para el funcionamiento de la empresa periodística”.
“Zloto” acumula ya más de dos décadas de periodismo. Sus comienzos fueron en la gráfica. “Al poco tiempo me asignaron una nota en la provincia de Tucumán. Se trataba de una cobertura en una cooperativa de trabajo. Hice la nota que me encomendaron, pero conservé una serie de testimonios que al ser transcriptos al papel perdían el impacto que originalmente tenían. Hacia fines de 1984 dejé la carrera de licenciado en economía y me volqué de lleno al periodismo económico. Una tarde fui al programa de Eduardo Aliverti y le ofrecí ese material que había conservado. Le gustó, casi de inmediato me ofreció laburo y empecé en radio. En esta etapa fue cuando conocí a Jorge Lanata, que era columnista de ‘Sin anestesia’ junto con Julia Bowland, un ciclo que dejó su huella y sigue en la memoria colectiva de la gente y también de muchos colegas”.
Hoy está conchabado por la emisora ubicada en Mansilla 2668, donde acompaña por la mañana acompaña a Magdalena Ruiz Guiñazú en “Magdalena tempranísimo” y por la tarde, de lunes a viernes entre las 16 y las 19, tiene su programa, “Hora pico”, en este caso con la participación de Ernestina Pais, María O’Donnell y Marcelo Palacios. En la televisión por cable, los domingos a las 23 conduce “Periodistas: la era del hielo” (por la señal Magazine que puede verse por el Canal 5 de Cablevisión, el 15 de Multicanal y el 236 de DirecTV, además de una amplia red de emisoras en todo el país), ciclo que conduce junto a Ernesto Tenembaum.

POR TODOS LOS MEDIOS
Dueño de un estilo particular en televisión, una retórica valiente en gráfica y una cálida tonalidad radial, Zlotogwiazda dice sentirse cómodo en los tres ámbitos. “Cada formato condiciona mucho. No podés desarrollar la misma información por la radio, en la tele o en un diario o revista. Hay códigos que deben respetarse en cada medio y está bien que así sea”, resume.
Como oyente prefiere a Mario Pergolini y Fernando Bravo. “Si bien representan dos estilos supuestamente distintos. No para copiarlos, porque eso es imposible, pero hay que escucharlos para aprender de ellos, en particular por su capacidad de bastoneo y conducción”. Del elogio pasa al rechazo sistemático, que no vacila en remarcar. “No trabajaría nunca con Daniel Hadad y, por extensión, no aceptaría desempeñarme en alguno de sus medios, básicamente porque conozco cómo funcionan más allá de lo que me pueda parecer Hadad en lo personal”.
Admite con un cierto resquemor que fue víctima de la censura (“unas pocas veces, pero suficientes como para saber qué se siente”, explica) y, aunque que suele identificárselo con lo que se denomina “periodismo independiente”, se encarga de desvirtuarlo. “Nunca sos independiente desde el momento que trabajás para una empresa que te condiciona por la publicidad que factura y los auspicios abiertos o velados que recibe. Todo es cuestión de matices y de cómo encar éticamente los dilemas que se presentan a diario. Sos honesto o no lo sos, por ahí pasa la historia”.

 
 
TRES DECADAS con el ESPECTACULO
 
Junto a su gran amigo Nito Artaza, Yoni Siddig Producciones
recibe consultas en el 4806-1973 ó (15)5660-0921.

Tiempo en que se amontonan recuerdos en torno de Juan Carlos “Yoni” Siddig. En el próximo mes de noviembre cumplirá nada menos que treinta años de vínculo con el mundo del espectáculo. Y esta larga trayectoria lo coloca en un sitial de preferencia para evocar a una serie de artistas con quienes estableció una relación que superó con creces el marco laboral para ingresar en el siempre cálido territorio de los afectos. Así quiso recordarlos en este encuentro cargado de nostalgia.
* Nito Artaza: “Transitamos veinte años de trabajo compartido. Toda una vida. Tiene mucha química con el público, es muy querido y la gente le responde enseguida. También nos une la pasión futbolística y como los dos somos hinchas de River Plate y en algún momento también fuimos vecinos de Palermo, era frecuente que fuéramos juntos a la cancha. Es un tipo sincero, super responsable y muy solidario. En cuanto a su incursión en la política, él sabe que no comparto su decisión, pero también sabe que cuenta con todo mi respeto”.
* Diego Torres: “Lo conocí cuando era una de las figuras jóvenes de ‘La banda del Golden Rocket’, allá por 1990. Un día lo fui a buscar a la salida de Canal 13 y me sorprendió el trato cordial que tenía con sus admiradoras. Para ellas era un ídolo y estaban deslumbradas con su presencia, pero las trató a todas con seriedad y respeto. Eso indica que no iba a aprovecharse de su fama, es decir, que estaba por el buen camino. Después lo contraté para un festival y como lo noté un poco tímido, le dije que tenía que soltarse un poco más. No solamente me dio la razón sino que agradeció ambalemente esa sugerencia. Con el tiempo llegó el éxito rotundo que, por sobre todas las cosas, se sustenta en su carisma y humildad”.
* Sergio Denis: “Otro grande que perdura en la memoria colectiva del público. Diez años atrás era uno de los más elegidos y recuerdo particularmente varias cenas que organicé en River. Siempre tuvo una onda muy pegadiza y entradora con el público, que conoce y corea todos sus temas”.
* Ricardo Arjona: “Allá por 1994 caminaba por la calle Florida y de pronto veo a un montonazo de gente rodeando a un cantante callejero que entonaba baladas acompañándose con una guitarra. Todos le dejaban propina. Cuando lo escuché con atención me pareció un fenómeno y no podía creer que estuviera como ‘estrella’ en la peatonal. Me acerqué a felicitarlo y me recibió muy bien. Lo que sigue ya lo conocen: hoy es una figura de enorme prestigio en todo el mundo”.
* Axel Fernando: “La primera vez que lo escuché dije que era un fuera de serie. Y no me equivoqué. Tiene un éxito tremendo en México y buena parte de América latina. En la Argentina se está afianzando poco a poco... Ya va a explotar”.
* Alejandro Lerner: “Siempre me gustó y fue mi compañero de ruta durante muchos años. Solía contratarlo junto a un saxofonista llamado Oscar Kreimer. Un día, sin que conozca muy bien los pormenores, Alejandro tuvo una actitud poco feliz con Oscar y se alejó sin darle explicaciones. Yo opté por quedarme junto a mi amigo Kreimer y hoy lo sigo convocando junto a su hija Tamara, quien sigue los pasos del talentoso papá”.
* Black and White: “Es un grupo integrado por tres músicos y tres bailarinas que se presentan en eventos y fiestas. Hacen salsa, merengue, temas lentos y covers. La voz del grupo es Angel Fontora. Los conocí en una confitería y les propuse representarlos. Otro acierto y de los buenos, porque la respuesta del público es espectacular. La gente siempre silba y baila sus temas”.
Esto es, apenas, un botón de muestra. un puñado de nombres escogidos al azar. En la charla abundaron las anécdotas, las emociones y las fotos que sirvieron como disparadores para nuevos recuerdos. Yoni menciona a Multiplus, Manzana, Always, Caviar, Manhattan, al DJ Hugo Cassi y decenas de grupos y solistas que ya forman parte de un rico archivo que se prepara para celebrar treinta años de vida. Una valiosa porción tiempo sustentada en códigos que Yoni Siddig se jacta por no haberlos traicionado y que son su mejor garantía cuando alguien acude a la oficina de Paunero 2865, tercer piso “B” para recibir opinión, consejo y asesoramiento. Si la consigna es lograr una “una fiesta inolvidable”, ésa es la dirección correcta.

 
 
El GORDO de los COSTADOS FLACOS
 

Traté a Jorge Porcel con mayor grado de intimidad en medio de un viaje a Miami. Cuando lo hallé estaba solo, muy solo, en la aséptica escenografía que encarnan los estudios y oficinas de producción norteamericanos. Puede ser que mi presencia le haya evocado ciertas reminiscencias de barrio, algún aroma a pizzería de suburbio. Desde que nos encontramos hasta que lo dejé, unos tres días en los que nos vimos con asiduidad, no paró de llorar. Sacudido por diversas emociones creo que en él imperaba una tristeza profunda. La imagen que me dio es que, en realidad, Jorge Porcel de Peralta era un hombre escuálido, pequeño, extremadamente enjuto, aplastado debajo de un enorme humanidad artística conocida como Jorge Porcel. Un hombre asfixiado por una realidad vinculada a un esplendor ficticio, de cartón pintado.

Lloró por su gordura, por su lucha con la balanza, por su Buenos Aires y su Racing querido, por Olmedo, por la ausencia de Olmedo, pero por sobre todas las cosas lloró por él. Me consternó porque detrás del artificio que solía utilizar para conmover, apenas enjuagadas por lágrimas de cocodrilo, conocí las gotas de su llanto genuino, infantil, copioso. Entonces emprendía un curioso exilio en La Florida. Nunca me tragué aquello de que fue a ganar un mercado, a demostrar y demostrarse que podía triunfar en los Estados Unidos tuteo con Al Pacino incluido. Me dio la impresión de que se escapaba de algo, de alguien. De las querellas y los juicios por venir, es algo difícil de comprobar aunque racional. De sus fantasmas, es una sensación pero, para mí, la situación más probable.

Con otro grande del humor, Jorge Luz, compusieron
aquella antológica dupla de “La Tota y la Porota”.

Aun con su salud en mejor estado -por entonces estaba muy dolorido de las piernas porque sus rodillas habían renunciado al ejercicio de sostener su voluminosa figura sin quejarse-, con “A la cama con Porcel”, una versión edulcorada de “Las gatitas y los ratones”, con cierto suceso, no me conformó el argumento de que ese éxodo era un reflejo de prosperidad. Hizo poco por sostener la idea. Con poco campo de expresión en la Argentina, en una curva descendente de su actividad, creo que había empezado a descascararse su capa de soberbia y empezaba a comprender que el medio, su medio, podía devolverle con hostilidad sus años de divo.
Autodidacta, culto por prepotencia en la búsqueda de cariño y respeto, muy buen cantante, sagaz y repentista animador, goloso, dueño de una gula para quinientos, hambriento impertérrito, atorrante, dejó atrás el cordón del conurbano sorprendiendo con una imitación al paso a Juan Carlos Mareco. Gracioso y ocurrente, se hizo un lugar -grande, fiel a su fisonomía- en “La revista dislocada” sacando la voz de Carlos Balá. Pronto se convirtió en una figura. Reo, curioso, con un marco físico distintivo, impuso su viveza y su intuición para generar risas más allá de su obesidad.
En los programas de Sofovich, muy especialmente en el cine y en el teatro, impuso su calle, su capacidad para sacarle el jugo a los textos, su buen timming para el remate, su don para armar personajes peinados de parodia, su agilidad y actitud de hombre flaco pese a sus kilos. Pero fue esclavo de esa apariencia, de ese continente. Nunca quiso ser “el gordo” y para verse rubio, alto y delgado, se compró espejos distorsionantes. Hizo dinero, cosechó poder, sumó popularidad, y con esa santísima trinidad como inscripción de sus rezos jamás estafó a sus fieles, pero fue brutal y descarnado -justo él, descarnado- con su cohorte, con sus apóstoles.
Se cobró con los otros la paranoia de su inferioridad e hizo pesar -justo él, con su peso- lo más miserable de sus galones de número uno. Envidioso y amarrete con otros cómicos, fue famoso por limitar a sus compañeros de elenco, restándoles posibilidad de lucimiento. Despótico, no administró sus malos humores y fue hiriente, cruel, injusto, con muchos colegas. Omnipotente, creyó que todas las beldades que buscaban un espacio para integrarse a los staff de sus programas debían pasar por su alcoba, sometiéndolas a malos tragos y humillaciones. Jugó con el trabajo ajeno, fue mezquino y desalmado.
También hizo gala de un poder de seducción, innegable, ejercido en varios pasajes de su trayectoria con hermosas mujeres, aunque para sacar a relucir sus dotes de galán, arrastró a la depresión y a la cornisa a su familia en una actitud pública despectiva, alejada de los postulados religiosos que abrazó cuando su físico ya mostró síntomas inequívocos de un deterioro voraz.
Compuso un dueto extraño con Alberto Olmedo. Desde la alquimia artística porque no eran precisamente contrafiguras, en todo caso contrafísicos. Rendidora, taquillera, eficaz, pero a contrapelo de la ortodoxia. Una dupla que, por otro lado, agigantó su lado oscuro. Por oposición, de manera transitiva, sin intentarlo, por ser cómo era, Olmedo empujó al lente del microscopio los costados flacos de Porcel.
Al margen de la titánica pelea contra su apariencia externa, en lo profundo, creo atisbar, también, un disconformismo que trascendía el marco estético: pesqué en algunos tramos de esas charlas, en que tiramos ideas de algunos libretos y chichoneamos entre lágrima y lágrima, una deuda interna como artista. Creo que le hubiera gustado ser más valorado como intérprete musical. Creo que le hubiese encantado acceder a otro tipo de retos escénicos.
Más allá de las limitantes a ojos vista no tengo dudas de que podría haber brillando en el rol que le hubieran asignado. En el terreno dramático, de la comedia más inteligente, en el realismo o el grotesco, en clásicos o con textos de autores argentinos que se impusieron en las jornadas de Teatro Abierto. Tenía una gran ductilidad y un enorme talento. Cada tanto reveo un tape del debut de “Operación ja ja” en 1983, en Canal 13, donde arremete contra Minguito ausente en un monólogo evidentemente apoyado en un ejercicio de improvisación en el que toca con maestría varias cuerdas. No es la única expresión de versatilidad en la que incurrió, por cierto. En el escenario de los supuestos hoy se hace inconmensurable saber si hubiese aceptado el salto sin red, si hubiera puesto ese sentir en carne vida alejándose de la comodidad del éxito seguro.
Es algo tan difícil de determinar como si alejándose del foco de sus demonios quedó en paz con su conciencia. Si finalmente alcanzó piedad para sus costados flacos, una de las motivaciones de sus angustias. No tengo la respuesta. Apenas un sentimiento de empatía con su drama interno. Yo también lloré. No sólo por él. Sino porque en un espejo tan grande y tan redondo es imposible no verse el alma.
Daniel Roncoli
Este texto fue escrito en enero de 2006 para un boletín de Ediciones Del Jilguero. El actor y escritor, autor de “Instrucciones para embellecer el domingo”, participó de un ensayo colectivo sobre Jorge Porcel.

 
 
Su DESTINO en el HOROSCOPO
 
* ARIES: Vienen días de mucho amor e ilusiones en la pareja. Momentos de transformaciones profundas que derrumbarán viejas estructuras. Muy inquietos y perspicaces, con la posibilidad de sobresalir en el empleo y obtener chances concretas para un ascenso. Tan impetuosos como erráticos en la toma de decisiones.
* TAURO: Las relaciones afectivas adquieren una inusual preponderancia, pero solamente perdurarán aquéllas que tienen sólidos cimientos. Dificultades en el terreno laboral, especialmente por algunos problemas de comunicación. Etapa propicia para estimular su capacidad en actividades artísticas.
* GEMINIS: Cambios en sus expectativas amorosas, con episodios que pueden dejarles un sabor amargo. Reflexionen antes de tomar decisiones que afecten a su núcleo familiar. Traten de ordenar las tareas y no asumir compromisos que requieren una dedicación exclusiva. La sensatez y la prudencia les ahorrarán conflictos con amigos.
* CANCER: Comienzan a destrabar algunos problemas relacionados con la familia. Sean perseverantes porque se avecinan tiempos muy beneficiosos, sobre todo para compras e inversiones. La necesidad los obligará a deponer rencores y ser más tolerantes, incluso con quienes los agraviaron. Armonía en el amor.
* LEO: Aventuras amorosas sensuales e intensas, pero efímeras y hasta complicadas. Los planetas anuncian una oleada de buenas noticias en el ámbito hogareño. No duden en solicitar asesoramiento profesional para resolver cuestiones que escapan a sus conocimientos.
* VIRGO: Los que están solos tendrán la posibilidad de encontrar a la persona de sus sueños. Mutaciones en materia laboral, aunque los beneficios demorarán un poco en tornarse palpables. El odio es un mal consejero, por eso sugerimos dejar de lado los prejuicios y buscar canales de acercamiento con aquellas personas de las que están distanciados.
* LIBRA: Surgen proyectos que les permiten encontrar nuevas formas de expresión. La seducción será un arma determinante en el plano laboral. Podrán cobrar o saldar deudas pendientes y solucionar trámites legales que parecían bloqueados. Astucia para solucionar una vieja intriga familair.
* ESCORPIO: La prosperidad también genera nuevos desafíos. Señales positivas para quienes están planificando su vida en pareja. Constancia para ganarse la confianza de sus superiores en el empleo. No descuiden la dieta.
* SAGITARIO: No hay que evadirse de la realidad. La familia reclama una actitud sincera de su parte. Las tensiones laborales pueden minar la salud. Fuerte respaldo de sus amigos en los momentos de incertidumbre. Concentren energías en aquellas actividades que les permitan disfrutar a pleno del tiempo libre.
* CAPRICORNIO: Contratiempos y fisuras en el vínculo con su pareja. Serenidad para resolver cuestiones que pueden afectar su patrimonio. La soledad o la incomprensión serán causa de reacciones intempestivas con personas de su entorno. Gratificaciones impensadas en el empleo.
* ACUARIO: Expansión y brillo en el ámbito social. La economía ingresa en un cono de sombras y no se avizoran mejoras en el corto plazo. El azar puede darles una buena noticia. Ciertos comentarios interesados serán causa de fricción con amigos. Consolidan el vínculo con su pareja después de un largo período de desencuentros.
* PISCIS: Urano los obliga a deshacerse de cosas que no les sirven y eso implica una profunda reestructuración en todos los planos. Disfruten más de la vida al aire libre. Fase óptima para formalizar relaciones afectivas. Aumentan las responsabilidades en el empleo y eso provoca fatigas e irritaciones.

Guadalupe Vallejos
Prof. en Psicología, Filosofía y
Ciencias de la Educación
Astróloga y Tarotista
Consultas: 4864-5651
 
 
     
 
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