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NACIMIENTO Y DESARROLLO DEL TENIS

LA IGLESIA EN TIEMPOS DIFICILES

LA EPOCA DORADA

BUENOS AIRES SIN SECRETOS

¿CÓMO TRANSITAR LA CRISIS DE LA MEDIANA EDAD?

¿QUE HACER CON EL ENVEJECIMIENTO DE LA PIEL?

HABLEMOS DE ESTETICA CORPORAL

Su DESTINO en el HOROSCOPO

   
 

Editorial

MIREMOS EL ESPEJO

Una empresa estaba en una situación difícil, las ventas iban mal, los trabajadores estaban desanimados, y la situación financiera era crítica. Era preciso hacer algo para revertir ese caos, pero nadie parecía hacerse cargo. Un día, cuando los empleados llegaron a trabajar, encontraron en la recepción un enorme cartel que decía: “Ayer falleció la persona que impedía el crecimiento de nuestra empresa. Usted está invitado a participar del velorio en el salón central”. Todos sintieron gran curiosidad por saber quién sería este personaje nefasto por lo que se dirigieron al sitio indicado para conocerlo. A medida que iban aproximándose la excitación aumentaba. ¿Quién sería el deleznable difunto? Uno a uno, se fueron acercando al ataúd, que se mantenía cerrado. Finalmente, cuando se reunió la totalidad del personal, el dueño de la empresa levantó la tapa. Todos miraron y quedaron pasmados, en absoluto silencio, sorprendidos, como si estuviesen congelados. Simplemente había un gran espejo.
El cuentito nos remite a ciertas actitudes habituales que nos caracterizan, en ese juego pertinaz por escamotear responsabilidades y endilgarle a “los demás” la culpa de nuestros problemas. Siempre, desde tiempos inmemoriales, se ha repetido la costumbre de atribuirle a otros –padres, docentes, jefes, dirigentes, funcionarios, gobernantes– la causa de nuestros fracasos, de nuestros males endémicos, de nuestras calcadas frustraciones. En los ámbitos más cotidianos se refleja esa recurrente sensación de que “alguien” se empecina en perjudicarnos. Como un fantasma tenaz, obcecado y virulento que sobrevuela la historia de los argentinos sobreponiéndose a todos los antídotos. Convencidos de esta eterna maldad que nos acecha, habituados a la aceptación natural de que el enemigo se ha tornado indómito, abatidos por las sucesivas decepciones, hemos elegido el refugio presuntamente apacible de la queja, la denuncia y el reclamo más o menos estentóreo o violento, según las circunstancias. Pero al poco tiempo todo vuelve a esa alarmante “normalidad” que cierra cada ciclo, hasta que un nuevo suceso reaviva las tensiones. Hasta que un nuevo agravio arremete contra nuestra ya insostenible tolerancia. O hasta que encontremos un flamante chivo expiatorio a modo de atajo.
Nos está cercando una estampida de conflictos tan ensordecedores como evidentes, llenos de culpables con nombre y apellido, es cierto, pero también de anónimos espectadores que han elegido el silencio –cobarde o cómplice– amparándose en el recurso egoísta del sálvese quien pueda, resueltos a no dar batalla. La impunidad, entonces, celebra con regocijo su victoria. Ninguna de las patologías de este tiempo, ésas que nos flagelan en cada jornada, son el producto de un estallido súbito. Las hemos visto incubarse y ahora soportamos sus síntomas. El cuadro clínico de este paciente llamado sociedad se torna cada vez más grave. Ya no alcanzan ni la terapia breve ni los remedios caseros. Y mucho menos la presencia indolente de los médicos de cabecera que supimos elegir, con sus paliativos verbales, que resultan inocuos. Ni son eficaces las interconsultas entre profesionales inoperantes. Tal vez, como en la empresa al borde del quebranto del comienzo, haya llegado el momento preciso de mirarnos en el espejo. Y de juntarnos dejando de lado las ideologías y las antinomias para exigir que los representantes del pueblo abdiquen de sus miserias personales o partidarias y se pongan en acción. Al fin de cuentas, para eso se les paga.

El Director

 
   
NACIMIENTO Y DESARROLLO DEL TENIS
   

El tenis tiene sus orígenes en el antiguo juego del “handball”, antes de la era cristiana y era practicado por los griegos. Actualmente es uno de los deportes más populares del mundo, y fue conocido como “Deporte de reyes” en el siglo XIV en Francia, donde se lo llamó: “El jeu de paume”. Se jugaba entre los caballeros y las damas de la Corte, y no usaban raqueta, sino que se enviaban una pelota por encima de una cuerda, golpeándola suavemente con la mano abierta. La pelota, era una bolsita de tela rellena con cabello; y en muchos casos no resistía ni siquiera este suave golpe, debido a su fragilidad.
El pueblo francés no tardó en descubrir el juego que básicamente generaba ejercicio y producía diversión; lejos de tomárselo en serio, era una buena excusa para un té, quizás un banquete o cualquier otro evento social; hecho éste que desagradaba al rey Luis X, quien entonces tomó la decisión de prohibirlo temporalmente. Tiempo después, dicho rey, al que llamaban “el irascible” por el modo que tenía de jugar, sufrió un resfrío al terminar un partido y falleció de pulmonía. A pesar de ello, la Corte lo continuó jugando y produjeron la primera raqueta que era un pergamino de aspecto rústico, chato y ovalado con un mango pesado. También crearon una pelota más resistente, dado que la anterior era excesivamente frágil. Dada la gran aceptación que tuvo el uso de la raqueta, ésta fue mejorada, lográndose una más liviana, más redonda y con el mango más largo. Todavía deporte para las clases y no para las masas, el juego se extendió a Inglaterra. A comienzos del siglo XVII, la cuerda fue reemplazada por una red, y en la nueva raqueta, el viejo pergamino era reemplazado por cuerdas de tripa.
En el año 1863, en la India, un oficial británico llamado Walter Wingfield, recuperó el tenis “al aire libre”, y lo introdujo en Inglaterra aproximadamente en el año 1874.
La señorita Mary Outerbridge (una joven americana que durante sus vacaciones en Bermuda había visto jugar el deporte) lo introdujo en Estados Unidos en 1876, pero casi no la dejan pasar en la aduana de Nueva York, dado que los inspectores desconocían un equipaje tan extraño, basado en redes, raquetas y pelotas de tenis.
Inicialmente, los jugadores resolvieron llamar al deporte “tennis on the lawn” o sea tenis sobre el césped. Con el correr del tiempo se lo llamó “lawn tennis” y, finalmente, “tennis”. Esta palabra parece ser la pronunciación inglesa de la voz  francesa “tennez”, que era la exclamación que hacían los jugadores franceses cuando tiraban la pelota al adversario, queriendo significar “¡tomá!” El verdadero tenis como se conoce hoy, nació en realidad en las canchas del All England Lawn Tennis and Croquet Club, que estaba precisamente en Wimbledon. Allí el tenis fue superando al que hasta entonces era su deporte principal: el croquet. Al principio fue construida una pista, y luego debido al auge que tomaba el deporte se hizo necesaria la construcción de más y más canchas hasta alcanzar el prestigio que tiene hoy en día no solo el club, sino el torneo que es sin duda el más importante del mundo por historia. Antiguamente, el ganador de este torneo era considerado campeón mundial.

Gustavo Olivera Galván
 Consultas: 5368-1399

 
 
LA IGLESIA EN TIEMPOS DIFICILES
 

Buen clima y aire puro, dos sensaciones que nos acompañan en el ingreso. La combinación entre un trozo de tierra y otro de cielo unidos. Este es un sitio donde miles de personas se entrelazan a diario compartiendo distintas experiencias. Desde los chicos que son asistidos en la iglesia y, al mismo tiempo, juntan diarios para poder pagar los servicios de una maestra asistente en una villa de emergencia en el Bajo Flores, hasta los cincuenta voluntarios  que trabajan e idean proyectos. Como, por ejemplo, recepcionando y clasificando ropa para encauzarlos hacia diferentes fines solidarios. Las ganas, el corazón y la perseverancia de mucha gente resultan esenciales para darle batalla a cada golpe u obstáculo que la vida pone en el camino. Pero existe un hombre crucial para impulsar esa voluntad solidaria de tanta gente anónima que contribuye en silencio para ofrecerles lo mejor a los más necesitados, a los vecinos y a los fieles. Para entregar una parte de su corazón en momentos de incertidumbre. Es el padre Alejandro Puiggari, a quien Dios un día lo atrapó para siempre.
“La crisis es grande. Una de las principales realidades que percibimos en nuestra iglesia es que la gente está marcada por la inseguridad, la fragmentación y la dispersión. Intentamos que la parroquia siga siendo la casa grande, la familia del barrio”, comenta sobre el trabajo que realiza. “Los curas somos pocos y cada vez tenemos más trabajo. Un gran amigo, el padre Pepe, siempre dice que hay dos clases de curas: el que trabaja y el que no, como en todos los ámbitos de la vida. Actualmente tenemos muchas cosas por hacer, hay mucha necesidad de Dios y también nos invade mucha angustia”.
Explica sin eufemismos que en los últimos tiempos se ha producido un aumento considerable de grandes y chicos sin techo que pululan a la deriva. “Desde hace siete años, nosotros les damos de comer, en Plaza Italia, a unas ciento veinte personas todos los viernes. Cada vez, son más los que nos tocan el timbre a la noche para ver si tenemos para darles algo caliente, lo cual a mí me hace pensar mucho en la paradoja de que estando en Palermo Hollywood, con más de setenta restaurantes, nadie les ofrezca un plato de comida a quienes se ganan unos pesos cuidando esas cuadras. Estamos tratando de crear un Palermo Solidario pidiéndoles a esos restoranes que nos traigan las sobras y lo que ellos descartan para que podamos reciclarlas y darles una ración, paradójicamente, a quienes velan por la seguridad de sus lugares”, sentencia con el mismo tono coloquial que mantendrá a lo largo de la entrevista.

CAMBIO DE ACTITUDES
En la Iglesia Nuestra Señora del Rosario trabajan dos sacerdotes, Alejandro y Martín, quien “es un excelente cura que tiene una gran relación con los jóvenes. Además de un envidiable carisma y un gran don con los enfermos. El había estudiado medicina, pero después Dios lo llamó para convertirse en médico del alma”.
El párroco Alejandro Puiggari considera que hay dos miradas diferentes sobre aquellos que dejan el catecismo y se vuelcan a otros cultos. La primera la basa en que Jesús fue muy claro cuando afirmó que cuando se abandona el culto católico es porque no se encontró al Señor. “Sea por culpa de los ministros o de la comunidad, Dios no se deja atrapar por el corralito que es la iglesia católica. Me duele si nosotros no hemos ayudado a encontrar el camino, pero me alegra si finalmente lo encontró al Señor en otro sitio. Yo soy ante todo cristiano y quiero que todos puedan acercarse a Jesús”, resume. En segundo lugar aclara que hay ciertas iglesias, en realidad seudos movimientos, que se dedican a estafar a la gente. “Son claramente ‘chantas’ y se abusan económicamente de quienes acuden a ellos ante la desesperación que los acosa. Ese Dios, como dice una vieja canción de Sui Genéris, que da para recibir no es el Dios verdadero”.     
Alejandro tiene 52 años. Amante del fútbol e hincha moderado de San Lorenzo, cree que la actitud de la feligresía ha cambiado en la última década. “Nuestra Señora del Rosario antes era una iglesia dependiente del cura, pero esto se transformó a través de la participación activa de la comunidad. Hay, por ejemplo, ropa que se les da a los pobres, otras se envían a centros de carecientes y algunas que se venden en la feria americana, y con lo que se recauda compramos alimentos. Nuestra iglesia tiene un gasto mensual de 1.500 pesos solamente en alimentos para poder abastecer a los necesitados y todo eso se genera mediante la participación de los laicos”.
A la hora de referirse a Juan Pablo II y Benedicto XVI, el sacerdote no demora su opinión: “A Benedicto XVI hay que entenderlo y conocerlo leyéndolo, y no a través de los medios de comunicación. Hay que comprender lo que es un alemán barroco, mientras que Juan Pablo II era un polaco marcado por los políticos. Es evidente que la imagen del Vaticano ha caído. Benedicto es un Papa de transición. Un hombre humilde y tímido. Nada mediático, más inteligente y agradable que Juan Pablo II. Son dos estilos diferentes”, explica Alejandro, quien tuvo como profesor precisamente al actual Sumo Pontífice. “Para nosotros, los sacerdotes, nos sirve mucho lo que nos escribe, pero entiendo que para la gran mayoría de las personas no será el Papa que quede en la historia por su simpatía o por la buena prensa. Pero, como buen catedrático, se expresa en base al valor de la palabras y no en función de lo que el otro pudiera sentir”.
Considera que en proporción de fidelidad, “los párrocos tenemos mucho más que los matrimonios. Nuestra fidelidad con la iglesia y con Dios es mayor que la que tienen hoy dos jóvenes en una relación estable. Al hombre de hoy le cuesta sostener los lazos permanentes. Hay una necesidad afectiva que, a veces, se agota. Con este tema del ex obispo Lugo, se ha puesto de manifiesto que los hijos extramatrimoniales son numerosísimos en cualquier lado, aunque está claro que impacta mucho más cuando se trata de un religioso que, además, es presidente de un país hermano”.
Al momento de opinar sobre el delicado y polémico caso que involucra al padre Julio César Grassi, Alejandro marca tres puntos. Primero, asegura que tuvo chicos del hogar de Grassi, y que en su momento estaban muy bien. Segundo, si es culpable le encantaría que fuese excomulgado porque Dios es el que juzga, pero uno como sacerdote se siente profundamente decepcionado, enojado y no hay derecho a ponernos en duda a todos. Finalmente, y señalando el manejo de la información, manifiesta que es un tema complicado y está muy mediatizado. “Les pido que lean lo que dicen sobre el asunto Crónica, Perfil, Crítica y Página 12, y después Clarín. No quiero citar al ex presidente Kirchner y repetir ‘Clarín miente’, pero no hay ninguna duda de que tanto Canal 13 como Clarín y todos los medios que pertenecen a ese grupo tienen una postura tomada. Sólo espero que no influyan en la opinión en los jueces a la hora de dictar sentencia”. ¿Y sobre la pena de muerte? “Estoy en contra, pero entiendo el grito de la gente que es una clara señal de impotencia. Los funcionarios de turno no pueden hacerse los desentendidos  respecto de donde está la droga y los delincuentes. Con lo que se está robando se podría invertir en educación, centros de seguridad y rehabilitación”, dice encrespado el párroco. Y añade: “Hoy el sistema carcelario es nefasto y no creo que la solución sea exterminar al delincuente, sino trabajar para que no delinca más. Estamos ante el final de un sistema, donde la mesa ha sido reemplazada por la televisión y el maestro por el publicista”.
No esquiva ni deja tema sin responder de manera frontal. “Desde la iglesia estamos en permanente contacto con personas que están por abortar o que han abortado. Nos guste o no, el aborto es acabar con una vida. En un momento de la historia todos los argentinos, inclusive la Iglesia, no fuimos concientes de que estaban desapareciendo vidas. Hoy se sigue matando. Uno es respetuoso, acompaña a las personas, trata de prevenir, pero no nos podemos callar. El aborto es el triunfo de una cultura de la muerte”.
Termina la charla. Se apaga el grabador. El sol cae sobre Palermo y mientras lo buscado llega a su fin, ellos siguen trabajando: cocinando, limpiando, generando nuevas tareas, tejiendo, cosiendo... Todo sea por esta “familia de Dios” donde lo más privilegiados, siempre, son los que menos tienen.

 
 
LA EPOCA DORADA
 
 

Beba (63) es una verdadera creativa en el tradicional arte de diseñar y confeccionar trajes de novia, tarea que le ha producido intenso placer, aun con sus noches en vela por el detallismo y las pulcras y repetidas pruebas. Cuando Ricardo, su marido (lúcidos 83), enfermó de diabetes, Beba se preocupó y decidió seguir los consejos de la médica de cabecera: “El  necesita que usted renuncie a su trabajo para permanecer más tiempo a su lado”. Lo hizo de inmediato y contra todas las certezas científicas, Ricardo se curó. Ahora se dedican a disfrutar de su tiempo libre, no sólo junto a nietos y bisnietos, sino realizando uno que otro viajecito “de novios”.
Investigadores de la Universidad de Alberta, en Canadá, y de la Universidad Duke , publicaron sus descubrimientos en la revista Neurobiology of Aging: “Se ha generado la evidencia que los individuos mayores sanos tienen una predisposición positiva ante las contingencias. De hecho, pueden controlar cuánto de atención merece una situación desagradable, buscando un término medio que los altere lo menos posible”, comenta el doctor Florin Dolcos, profesor adjunto de psiquiatría y neurociencia de la misma institución.
Ya sea sabiduría, serenidad o simplemente satisfacción general, la capacidad de muchos individuos mayores de manejar mejor sus respuestas emocionales, implica un mejor uso de algunas estructuras regulativas clave en el cerebro.
Según otro estudio dado a conocer por el Centro de Investigaciones sobre Población de la Universidad de Texas, en Austin, en el que  encuestaron a 1450 personas de 18 años en adelante, se concluyó que a partir de los 60 la gente reporta más tranquilidad en sus sentimientos y un bienestar casi permanente. Estela Canto, en su libro “Borges a contraluz”, destaca las palabras del autor confesadas hacia sus últimos años: “No hay día en que no sienta momentos de intensa dicha”. El mismo hombre que, más joven, había escrito: “He cometido el peor de los pecados: no he sido feliz”.
Según la doctora Linda George, también de la Universidad de Duke, hay un tiempo en que se aprende a rebajar las expectativas y a aceptar los logros. Alguien puede conformarse con haber sido maestro, por ejemplo, y no ganador del premio Nobel. Se trata de un período vital en que las emociones activas y negativas, como la ansiedad y la ira, son poco probables.
Yang Yang, sociólogo de la Universidad de Chicago, presidió un informe que duró tres décadas (se entrevistaron entre 1.500 y 3 mil personas anuales de edades que iban de los 18 a los ochenta) y confirmó la hipótesis de que se logra una mayor autoestima a medida que se superan etapas, salvo si existe algún vaivén económico. Aquellos que habían nacido dentro de la generación del  “baby boom” (1946-1964) se sentían menos complacidos, probablemente porque no alcanzaron sus más caras metas. Además, puntualizó el especialista, el 75 por ciento de los individuos de 57 a 85 años se involucran en una o más actividades sociales al menos una vez por semana, las que incluyen relaciones con los vecinos, la asistencia a servicios religiosos, tareas voluntarias o reuniones de grupo.
Por otro lado, hay quien se anima a dejarse las canas que un buen corte puede transformar en atractivas, y representan una obligación menos. Adiós a las continuas superaciones, dietas estrictísimas y temor a la desvalorización por competencia desleal. Es la hora del disfrute, de seleccionar amigos, mejor que coleccionar; de hablar lo necesario para ser escuchado; de optar por el silencio que no comete errores; de jugar con la gente menuda sin relojes acuciantes. De asumir los no sin culpas y elaborar platos complicados por puro deseo de homenajear. De ser respetado, considerando que también se puede compartir una gran carcajada. De invitar la cifra ideal a una reunión: “Menos que las musas, que son siete, y más que las gracias, que son tres”. De embarcarse en los días con menos cautela por las posibles fallas y reconocer en todo ser, próximo o prójimo, algo común al género humano y, por tanto, digno de comprensión, afecto y, de ser necesaria, sabia disculpa.

Noemi Carrizo

 
 
BUENOS AIRES SIN SECRETOS
 
 

EL PRIMER SEMAFORO
Llegado desde Inglaterra, el primer semáforo que fue instalado en la ciudad tuvo una vida efímera. Fue colocado en la zona de Retiro y provocó tantos choques que las autoridades comunales de entonces decidieron desactivarlo en pocos meses. Parece que los automovilistas frenaban de golpe cuando veían la luz roja y se aceleraban las colisiones. Pasaron seis años hasta que en 1958 el semáforo llegó para quedarse. Era un modelo convencional, similar al que existe por estos días, y fue ubicado en la intersección de las avenidas Córdoba y Leandro N. Alem, para luego extender su uso. Hoy la ciudad está dividida en nueve áreas de control, siete de las cuales trabajan bajo un sistema de coordinación computarizado a cargo de cuatro empresas privadas conectadas con la Central, en Carlos Pellegrini y Sarmiento. En la actualidad, los cruces semaforizados son cerca de 4 mil, lo que equivale a casi 900 habitantes por semáforo (la cifra se mantiene en cambio constante, ya que por año se instalan entre 60 y 65), promedio que ubica a nuestra ciudad por encima de la media internacional, de mil habitantes por unidad. La mayoría son argentinos, pero también los hay de origen sueco. Además de los modelos convencionales están los de bicicletas, los que habilitan el acceso a túneles, los que regulan la circulación de los vehículos de emergencia (en la avenida Belgrano, por ejemplo) y, entre otros, los de ciegos, sonoros (en la avenida 9 de Julio) o parlantes (Boedo y Cochabamba), con control remoto que el no vidente acciona y le indica cuándo avanzar. Un peatón normal requiere, como mínimo, de quince segundos para cruzar una avenida de dieciocho metros de ancho. En la esquina de Callao y Corrientes, por citar un ejemplo, a las ocho de la mañana la duración de la secuencia de tres colores es de 110 segundos (55 para movilizar el tránsito de peatones y otros 55 para el de vehículos). La partición de los tiempos de cada color se programa en función de la cantidad de autos que circulan por las transversales. Los fines de semana, en que las calles de la ciudad están más despejadas, los ciclos se acortan y duran entre 80 y 90 segundos. El teléfono para reclamos, que siempre conviene conservar, es el 4323-8111. También se puede consultar en internet el estado del tránsito en tiempo real, es decir, en vivo: www.buenosaires.gov.ar

IMPUESTOS MUY CURIOSOS
En 1845, cuando todavía gobernaba Juan Manuel de Rosas, los perros debían estar registrados y pagar un impuesto. Si el animal vivía a seis o menos cuadras de la Plaza de la Victoria, su dueño debía abonar 15 pesos de la época. Si residía a más de seis cuadras, el impuesto disminuía a 6 pesos, y en zonas más alejadas tenía que desembolsar 3 pesos. A partir de 1901 y hasta ya entrada la década de 1960, para tener una bicicleta había que pagar una patente de 4 pesos moneda nacional. Los que no cumplían con este requisito eran penados con una multa de 20 pesos y la Municipalidad les retenía la bicicleta hasta que se pusieran al día.

MIRANDO AL CIELO
En el momento de su inauguración, allá por 1936, era el edificio más alto de América del Sur y el más alto del mundo con estructura de hormigón armado. Esa esbelta mole, que se alza en el barrio de Retiro, es el edificio Kavanagh. Lo presentamos: mide 105.28 metros, tiene 104 departamentos, seis locales en la planta baja y una superficie cubierta de 25.800 metros cuadrados. Sus diseño mereció premios nacionales e internacionales, inclusive el de la American Society of Civil Engeneers, entidad que otorgó similar reconocimiento a la Torre Eiffel, el canal de Panamá y la represa de Asuán. Inspiradora de esta monumental obra fue Corina Kavanagh, quien ocupó tres departamentos del piso 14 y cuyo nombre evoca el pasaje que corre a uno de los costados. Fue, además, su más pujante inversora, con algo más de 4 millones de pesos moneda nacional, como se decía entonces. Uno de los “vecinos famosos” es el tristemente célebre ex ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz. Un dato más: la instalación eléctrica y los equipos refrigerantes del edificio podrían abastecer de luz y de hielo a una ciudad de 80 mil habitantes.

NUNCA SE CONSTRUYO
Los retrasos en las grandes obras y las promesas incumplidas no son propiedad de los años recientes. En 1904, fue inaugurada la terminal del ferrocarril San Martín, en Retiro. En principio se trató de una estación “provisoria por seis meses”, mientras se prolongara la línea, que tendría su terminal en la actual esquina de las avenidas Córdoba y Leandro N. Alem. Como es evidente, la parada final del Ferrocarril del Pacífico nunca se construyó, y la terminal provisoria superó los cien años.

CONTRA RUIDOS MOLESTOS
Como toda urbe en crecimiento, donde el auge del transporte automotor iba cambiando el ruido habitual de las vías de circulación, Buenos Aires se fue tornando “escandalosa”. Esto dio motivo para que los ediles Rotta, Ray y Arias presentaran un proyecto en 1925, indicando que “todo vehículo que circule dentro del Municipio de la Ciudad con excepción del tranvía, deberá estar provisto de una bocina de sonido grave y de un solo tono quedando prohibido el uso de sirenas, claksons y en general todo aparato mecánico o eléctrico que produzca sonido agudo múltiple o prolongado”, quedando prohibida la circulación de vehículos “a tracción mecánica que no estén provistos de silenciador de escape”, así como dispositivos para limitar los “ruidos y exhalaciones del motor”. Preocupaba a los legisladores que, en Buenos Aires “el ruido, el amor al estrépito ha llegado a ser un culto, en que las cornetas y claksons de los automóviles, los toques de clarines y tambores (?) y el disparo de bombas de estruendo por el más mínimo motivo, los silbatos de las sirenas, los ‘escapes libres’, el bullicioso rodar de las llantas de hierro sobre el pavimento, los pesados ómnibus y camiones que suplen sus neumáticos con ‘cautchouc’ o gomas macizas, no son sino expresiones comunes de una idiosincracia bullanguera. Los chauffeurs creen que cuanto más desagradable sea el ruido que produzcan con su escape libre o sus cornetas, más derecho tienen a andar ligero y estamos llegando por rápida progresión a límites insufribles”. El ruido seguía preocupando diez años después, pues el intendente Mariano de Vedia y Mitre, en 1935, aconsejado por los técnicos de la Banda Municipal, aprobó varios modelos de bocina para automotores, de las marcas Delco-Remy, Luca y Klaxet, pues “la nota más aguda que las mismas emiten no es superior al mi natural correspondiente a la primera línea del pentagrama en clave de sol”.

CAMPOSANTOS EN BELGRANO
Cuando Belgrano era todavía un pueblo independiente de Buenos Aires, su parroquia principal era la de Arribeños y José Hernández. Sin embargo, la Comisión Municipal le solicitó al Arzobispado de la provincia un permiso para levantar otra iglesia, que hoy es la “Inmaculada Concepción”, más conocida como “La Redonda”, en Juramento y Vuelta de Obligado. A cambio del permiso, el Arzobispado requirió la construcción de un cementerio. El camposanto fue inaugurado el 21 de enero de 1860, en la manzana de Blanco Encalada, Zapiola, Monroe y Avenida Balbín. Funcionó hasta 1875. Hoy, en ese lugar hay viviendas.
Pero ése no fue el único cementerio de la zona. En lo que ahora es la plaza Marcos Sastre (entre Monroe, Miller Valdenegro y las vías del Mitre), en el límite con Villa Urquiza, funcionó otro entre 1874 hasta 1898. Por decreto habían ordenado su emplazamiento en 1871, porque después de la epidemia de fiebre amarilla el cementerio de Recoleta no daba abasto.

LAS DOS CHACARITAS
También como consecuencia de la epidemia de fiebre amarilla de 1871 se destinó un terreno de 5 hectáreas conocidas como la Chacarita de los Colegiales visitada por los estudiantes pupilos del Real Colegio de San Carlos, que hoy corresponde al Parque Los Andes, y que se conoció popularmente como Cementerio Viejo. La palabra chacarita es la deformación del vocablo quichua chacara o chacra, ya que originariamente ese territorio se conocía como “La chacrita de los colegiales”, ya que era un lugar de ocio para el alumnado de ese colegio religioso. Fue inaugurado el 14 de abril de 1871 siendo su primer administrador el señor Munilla y el primer inhumado un albañil llamado Manuel Rodríguez. La Porteña, nuestra primera locomotora, estuvo afectada al servicio de “Tranvía Fúnebre” que partía de la estación Bermejo, ubicada en Corrientes y Ecuador, y transportaba las cajas de madera hasta la actual avenida Dorrego.  Fue tan grave el flagelo que existen testimonios de 564 inhumaciones en un solo día, quedando reflejado en la crónica de la época el macabro espectáculo de las inhumaciones nocturnas. El cementerio fue clausurado en 1875 pero siguió funcionando hasta el 9 de diciembre de 1886 y a comienzos de 1887 las inhumaciones comenzaron a realizarse en el Cementerio denominado “Chacarita la Nueva”. Por ordenanza del 30 de diciembre de 1896 su denominación fue “Cementerio del Oeste” hasta que el 5 de marzo de 1949 se estableció el nombre de “Cementerio de la Chacarita”.

IGLESIA AL REVES
En avenida Rivadavia 4879, casi Campichuelo, está el templo de Nuestra Señora de Caacupé. Originalmente fue la capilla de la casa que se encontraba en ese predio, donde alguna vez vivió Rudecindo Roca, hermano de Julio Argentino, el general que fue presidente. Luego, formó parte del colegio de monjas “Santa Unión de los Sagrados Corazones”. En 1983 pasó a ser una iglesia pública, después de haber sido usada incluso como depósito. La rareza del templo es que tiene la entrada principal del lado opuesto a la calle. Hasta que le hicieron una puerta lateral, los fieles estaban obligados a caminar unos cien metros desde la vereda para entrar. Pero ésa no es la única particularidad de la iglesia: conserva un altar que perteneció a la Catedral porteña.

Andrés Salazar

 

 
¿CÓMO TRANSITAR LA CRISIS
DE LA MEDIANA EDAD?
 

A qué  podríamos llamar mediana edad? ¿Siempre nos trae crisis? ¿Qué día comenzó? ¿Existe un día de “inicio”?
Son demasiadas preguntas. Trataremos  de aclarar un poco este difícil panorama. No pretendemos dar respuestas, ya que ello podría parecer pretencioso de nuestra parte.
Creemos que la mediana edad no comienza a una edad precisa, sino que es una apreciación subjetiva que se apoya a partir de reconocer cierto envejecimiento corporal, ciertas transformaciones psíquicas, ciertos parecidos con nuestros padres, de percibir un espejo que nos devuelve en lugar de nuestra imagen habitual la cara del progenitor del mismo sexo. No podemos generalizar, pues cada persona vivirá este proceso con la singularidad que nos caracteriza a los seres humanos.
El tema del envejecimiento no es nuevo. Ha sido una preocupación de la especie desde que el mundo es mundo, envejecer es normal, es ley de vida, pero no siempre se envejece normalmente, no siempre sucede del mismo modo, lo que existe es el caso por caso. El envejecer es un trabajo, una lucha, un interjuego entre lo que se es y lo que se parece, entre lo inconsciente (que no acepta la temporalidad) y lo consciente (que recuerda la finitud, la muerte, la temporalidad). Creemos que lo que más dificulta la aceptación del proceso es lo que sabemos que se encuentra atrás del envejecimiento: la muerte. Cuanto más pequeños somos, más lejos la tenemos. Es algo casi ajeno, mientras que a medida que pasa el tiempo se nos va acercando, nos está acechando, sabemos que nos sucederá. La idea de la propia muerte  nos  recrea la sensación de desvalimiento, de desamparo que sentimos al nacer. Nos ayuda a certificarlo ese cuerpo que emite señales, percibimos disfunciones, un “tironcito por aquí, un dolorcito por allá” y como no somos solo cuerpo, esto tiene su consecuencia en nuestra psiquis, Comenzamos a “sentirnos viejos” lo que a su vez repercute en nuestra vida social, podemos aislarnos, percibir que ya no les resultamos “tan atractivos, interesantes” a los otros. Esto nos recuerda  la esencia del ser humano como ser “biopsicosocial”. Los miedos, las angustias, las tensiones que acompañan estos tiempos de “pérdida de juventud,” generalmente se acompañan de la enfermedad o muerte de los padres y/o la partida de los hijos del hogar, lo que ayuda a incrementar la sensación de pérdida.
Como ya dijimos no todos vivimos la mediana edad de la misma forma, existen maneras diversas, algunos disimulan, otros retrasan, los de más allá niegan, los menos lo viven como un tránsito normal de una etapa a otra. No faltan quienes se toman del amor como defensa ante la muerte.
Hay personas  que se sienten impotentes al pensar que si existe la desaparición nada tiene sentido, se resignan  y envejecen prematuramente. Creen que no hay nada comparable a la juventud. Ellos nos hablan  de un exceso de narcisismo con el cual convivieron en sus primeros años, en los cuales sentían que por ser jóvenes lo tenían y lo podían todo, nos hablan de un desconocimiento de la castración, de la falta, de seres humanos cuasi-dioses. Otros, en un intento  de recuperar lo perdido, de desmentir el valor de lo transitorio, viven al estilo adolescente, huyendo, escapando de lo vivido, de los años transitados, en un estado de negación total  de la edad  biológica, sin poder apropiarse de todo aquello que los enriqueció, que los formó, que los hizo esos seres humanos que son actualmente. No logran realizar el esfuerzo para aceptar la situación y continuar con su vida.
Otro camino sería reconocer e integrar lo transitorio de la vida, lo que no les impide continuar viviendo, desarrollándose, poder duelar lo que se perdió, realizar cambios auténticos relacionados consigo mismo y con los vínculos con las otras personas. Poder considerar a la muerte como parte de la vida, integrarla, no como opuesta, sino formando parte de  ella. Saber desde el vamos que el goce de la completud estuvo perdido desde siempre, saber que nos vamos a morir, pero aún así desear vivirla. Esto se logrará en mayor o menor medida de acuerdo a la capacidad que se tenga para procesar los duelos, para aceptar el envejecimiento que se aproxima, y detrás del cual sabemos que se encuentra la muerte.
Otro factor interviniente trata de la actualización de los ideales de vida que las personas hayan tenido en su juventud, lo que han logrado y aquello a lo que no han podido acceder, la renuncia a los sueños, o el cambio acerca de otros. Lo que ayer era tan importante tal vez hoy no lo sea. Si puede renovar sus deseos podrá reformularlos y continuar su camino y si no puede renovarlos ver que puede hacer: ¿dejarlos, buscar otros nuevos? Existen momentos de pérdidas reales o también fantasías de pérdidas, sobretodo en relación a situaciones vinculares que no han sido resueltas, que crean culpas, tristeza, desolación, horror a la soledad. Nos ayudará también a resolver la posible crisis de la mediana edad el revisar y elaborar las identificaciones que tuvimos a lo largo de nuestra vida, que aspectos positivos y negativos tuvieron y que podemos cambiar o modificar de estas elecciones. Si esto no se realiza, y se silencia lo negativo, éste nos puede volver en forma de síntomas físicos o psíquicos, de enfermedades. El odio, la destructividad son inherentes a la persona humana, si no lo tenemos presente, consciente, no lo podremos manejar, no podremos detener esos estados emocionales negativos, mientras que si los reconocemos los podremos administrar de manera apropiada.
En cuanto a la percepción del tiempo, podríamos decir que se produce un cambio en la mediana edad, se resignifica el pasado y el futuro y se valoriza diferencialmente al presente, lo limitado del tiempo activa la ejecución, acelera la concreción de los proyectos.
Cuanto más elaborado tengamos el transcurrir del tiempo, más valorizaremos el presente y cuanto menos, más jerarquizaremos el pasado o el futuro como posibilidades de escape.
Otro auxiliar para mejorar nuestra calidad de vida lo constituye la tolerancia a la incertidumbre de vivir, antes de comenzar el proceso de envejecimiento nuestra vida nos resulta familiar, lo que nos da confianza, bienestar, pero cuando el cuerpo resulta imprevisible, cuando no responde como “antes”, cuando tironea, cuando aparece la cana, la arruga, lo familiar se transforma en ajeno, en desconocido, en atemorizante, yo “no soy yo”, cuanto más aceptemos nuestro nuevo cuerpo y el cambio casi diario del mismo mejor viviremos. Cuanto más logremos integrar nuestra historia personal más habremos elaborado “el peso de los años”, cuanto más podamos sintetizar una idea renovada de nosotros mismos, cuanto más podamos mirar “el hecho de nuestras vidas” desde otro ángulo, con una mirada más compasiva, más indulgente, mejor viviremos. Completaríamos nuestro pasaje por este ciclo vital integrándonos en la historia generacional, hacia el pasado intentando hallar huellas y hacia el futuro entregando atributos y símbolos. Y como ejemplos de lo comentado encontramos en la literatura clásica “La tempestad” (William Shakespeare) producto de la edad madura, del desencanto de la vida, del que ha padecido adversidades, donde dominan tintes sombríos pero también más suaves, que caracterizan al otoño al despojarse de sus galas. A pesar del tiempo, de lo vivido, la gran creación. Y dentro del cine, se está exhibiendo en la actualidad “Nunca es tarde para amar”, película alemana, verdadera joya cinematográfica, en la que podemos apreciar como es posible amar, revisar deseos, ideales, cambiarlos y vivir hasta el último día de la vida.

 
¿QUE HACER CON EL ENVEJECIMIENTO DE LA PIEL?
 

A medida que pasan los años vamos notando en nuestra piel las marcas de lo vivido. Unos más, otros menos, observamos la aparición de arruguitas, manchas, surcos...Todo esto va modificando nuestra imagen. ¿Y a qué se debe esta situación? Un motivo es el envejecimiento fisiológico, el cual ocurre en todas las personas por el simple paso del tiempo. Pero hay otro envejecimiento, que varía de individuo a individuo y se produce por las circunstancias que nos ha tocado vivir y que han actuado sobre nuestra piel. En esto intervienen todos los innumerables factores externos que nos dañan y que pueden ser químicos, tóxicos, el sol, la alimentación, el estrés, etcétera.
Todos estos factores van haciendo que la piel, en mayor o menor medida, deje de fabricar las sustancias que la hacen ver radiante y elástica, como son los fibroblastos, células encargadas de generar el colágeno y la elastina. Estas sustancias hacen que la dermis (capa más profunda de la piel), sostenga adecuadamente a la epidermis (capa más superficial de la piel), y la mantenga tersa, suave y elástica. Además, las células de la epidermis se deben renovar constantemente y eso lo hacen en mayor o menor medida de acuerdo con la edad y al daño que tengan. Así es que una persona joven la renueva más a menudo, mientras que a mayor edad  llega a hacerlo en períodos más prolongados, persistiendo así en la superficie células envejecidas que dan a la piel ese aspecto opaco y seco característico.
De manera que los tratamientos para rejuvenecimiento cutáneo se basan en actuar sobre todos estos elementos que hemos mencionado. Y se puede hacer tanto desde adentro (como ya decíamos en la nota publicada en marzo), o desde la superficie. Y, de afuera para adentro, podemos hacerlo con diferentes métodos:
1) Peelings: tienen como objetivo exfoliar la piel para estimular su renovación. Esto se puede lograr con ácidos (peelings químicos), con partículas abrasivas ( peelings físicos) o con microdermoabrasión con cristales o puntas de diamantes ( peelings mecánicos).
2) Radiofrecuencia: actúa por medio del calor que produce en la dermis, estimulando de este modo la producción de fibroblastos, combatiendo de este modo la flaccidez.
3) Mesoterapia: actúa introduciendo activos por medio de pequeñas punturas, con el objeto también de estimular la dermis. Este método, de acuerdo al producto que se utilice va a actuar sobre la flaccidez, sobre la opacidad de la piel, sobre manchas, dando luminosidad y tensión.
Además existen otros métodos  como microcorrientes, drenaje linfático, electroestimulación, etcétera. Todos estos son tratamientos que se realizan en consultorio y permiten continuar con las ocupaciones habituales, pero además es conveniente que sean acompañados de un tratamiento domiciliario para optimizar los resultados. Y desde luego todo el apoyo que llamamos de “adentro hacia afuera”, el cual ha sido motivo de nota anterior.

 
 
 
HABLEMOS DE ESTETICA CORPORAL
 

En estos tiempos mujeres y varones han comenzado a interesarse en su imagen personal, que hoy llamaremos nuestro “yo corporal”. El estrés, la mala alimentación, la falta de sueño, entre otros factores, producen en nuestro organismo toxinas que éste acumula en ciertas partes del cuerpo y que a veces pueden poner en riesgo nuestra salud. Por esto, con una dieta balanceada, gym y algunos tratamientos localizados, podemos combatir a estos agentes externos dando una solución total a estos procesos desgastantes.
Algunas de las partes más afectadas en las mujeres son el abdomen, los muslos y las piernas. Para estas adiposidades localizadas contamos con tratamientos que llegan a darnos excelentes resultados. La grasa puede ser eliminada con métodos no invasivos, que se realizan con la ayuda de aparatología especializada, masajes reductores y máscaras corporales que logran resultados temporales en algunos  de los casos y definitivos en la mayoría de ellos, pues al activar las células de los tejidos, estos son absorbidos por el organismo borrando esas pequeñas adiposidades localizadas. Utilizamos tratamientos acordes con la necesidad de cada persona, a través de un protocolo adaptado a cada situación.
Si bien hoy no nos vamos a detener en la estética facial, queremos destacar esta parte fundamental que es el rostro. En la actualidad, un buen rostro es considerado nuestro “espejo del alma”. Cuanto más lo cuidamos, mejor nos sentimos y nos vemos. Por eso, el maquillaje y los distintos tratamientos nos ayudan a combatir los efectos del envejecimiento, a menudo impulsado por los cambios climáticos y el estrés, que es un enemigo fundamental de nuestra salud. En nuestro espacio contamos con profesionales idóneos  con los que es posible compartir dudas, inquietudes y consultas sobre todo lo relacionado con belleza facial, corporal y espiritual. Los esperamos en Spa Feng Orange, en Palermo Hollywood. Algunos de nuestros servicios son: cosmetología, maquillaje social, artístico y eventos, masajes (reductores y relajantes), aparatología (lifting sin agujas), auriculoterapia, reflexología, reiki. También brindamos asesoramiento en imagen personal y dictamos cursos de reiki y maquillaje. Pueden consultarnos por Spa Feng Orange para novias, 15 años y todo tipo de eventos sociales. Atendemos de lunes a sábados.


Martha Freire
Esteticista

Su DESTINO en el HOROSCOPO
 

ARIES: Las energías estarán puestas en la pareja y la familia. Se los verá muy sociables y podrán apreciarse importantes éxitos en sus tareas o en cualquier actividad que estén desarrollando. En el plano laboral tengan en cuenta todos los detalles antes de tomar una decisión importante. Disciplinas como el yoga o el control mental les permitirán equilibrar la mente.


TAURO: Procuren poner más optimismo y paciencia en las relaciones con amigos y parientes. En el empleo deben actuar con realismo y practicidad para obtener los beneficios que está esperando. Momento propicio para concretar viajes. El cuerpo revela signos de cansancio que no deben pasar inadvertidos. 


GEMINIS: Los que están en pareja vivirán momentos de enorme intensidad afectiva. Laboralmente pueden encontrarse con obstáculos que malograrán sus proyectos: conviene replegarse hasta pasado el otoño. Van a estar muy sensibles y hasta es factible que somaticen sus emociones.


CANCER: Cambios para bien por el lado económico, donde concluyen litigios y se afianzan en nuevas actividades. La pareja ingresa en una fase de consolidación y crecimiento, con propuestas concretas a futuro. Altibajos en la salud, donde empiezan a percibir las consecuencias del estrés que los dominó en la primera etapa del año.


LEO: Buscarán con intensidad la mejor manera de resolver los problemas económicos que los inquietan. Un exceso de confianza y seguridad puede ser la causa de sobresaltos en el trabajo. Inspiración y romanticismo: dos claves para conseguir sus propósitos en materia amorosa. Cuiden el sistema circulatorio.


VIRGO: Impera la urgencia por encontrar una pareja estable. Dentro del ámbito laboral se sentirán gratificados por los escollos que irán superando a medida que transcurran las próximas semanas. Pongan más interés en las actividades que comparte con amigos.


LIBRA: Con diplomacia podrán distanciarse de aquellas personas que los perturban. En el plano amoroso resulta imprescindible establecer canales de diálogo antes de tomar determinaciones riesgosas. Tendrán suficiente energía para desempeñarse eficazmente en las más diversas actividades y salir airosos. Ordenen la economía.


ESCORPIO: Se avecina un período muy especial para los sentimientos. Nuevas ideas y proyectos laborales. Traten de confiar en sus propias fuerzas cuando deban afrontar momentos cruciales. Deben estar dispuestos a exteriorizar lo que sienten sin temor a sentirse expuestos.


SAGITARIO: Los afectos vendrán de la mano de una mágica sensación de bienestar. Recuerde que los momentos de ocio deben ser capitalizados en su bienestar físico con tareas o actividades que disfruten a pleno. Posibilidades de cambios y renovación en materia laboral. Se afianza la economía después de muchos sobresaltos.


CAPRICORNIO: Renacen la pasión y seducción en la pareja. Si saben utilizar su lucidez y natural prudencia quedarán a salvo de algunas decisiones precipitadas. Conserven las energías porque se aproximan momentos difíciles en materia laboral. Los sentimientos de dolor y miedo van generándoles bloqueos y contracturas que deben atender con apoyo profesional.


ACUARIO: Mucha cautela con las conclusiones económicas y financieras que tomen porque habrá muchos obstáculos en el camino y pueden optar por un atajo inconveniente. Las perspectivas de enriquecimiento en el plano afectivo y emocional serán excelentes. Armonía en el vínculo con sus seres queridos.


PISCIS: Una inmensa carga de obligaciones y responsabilidades comienza a agobiarlos. Sensibilidad e intuición: dos armas fabulosas para detectar a quienes pretenden abusarse de su confianza. En el trabajo surgen nuevos compromisos que deberán afrontar con serenidad y astucia. Traten de hacer algunos ajustes en los gastos cotidianos

 

 
 
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